España reconoce como refugiada a la periodista cubana Luz Escobar tras acreditar la persecución sufrida en Cuba

La periodista cubana Luz Escobar anunció que España le ha reconocido oficialmente la condición de refugiada y le ha concedido el derecho de asilo, una protección que se extiende también a su esposo y sus hijas al tratarse de una solicitud familiar.

Escobar dio a conocer la decisión a través de su perfil de Facebook, después de una espera de casi cuatro años desde su llegada a España, el 17 de octubre de 2022. La periodista formalizó su solicitud de protección internacional el 21 de marzo de 2023.

“Todavía me cuesta asimilarla”, escribió tras recibir una resolución que, además de reconocer su situación personal, recoge las condiciones políticas y represivas que motivaron su salida de Cuba.

Según explica Escobar, la resolución española describe a Cuba como un país bajo un régimen autoritario, sin los elementos propios de una democracia representativa y con el Partido Comunista como única organización política autorizada para ejercer el poder.

El documento señala además las restricciones a las libertades políticas, las detenciones arbitrarias, la persecución policial, la ausencia de independencia judicial y el control estatal de los medios de comunicación, así como la persecución contra periodistas y activistas independientes.

En el caso concreto de Escobar, las autoridades españolas consideran acreditado que sufrió persecución por sus opiniones políticas y por las ideas expresadas durante el ejercicio de su profesión como periodista.

La resolución, según relata, reconoce una acumulación de episodios de acoso y arrestos injustificados y considera que su temor a regresar a Cuba quedó suficientemente demostrado mediante la documentación aportada y un relato calificado como detallado y coherente.

Escobar recordó que durante años ejerció el periodismo independiente dentro de la Isla pese a las consecuencias que podía enfrentar. La presión terminó alcanzando también a sus hijas, una circunstancia que influyó decisivamente en su salida del país junto a su familia.

“Dejé mi país, mi casa, mi trabajo, mi vida y a muchas personas que quiero”, recordó.

Ya en España tuvo que comenzar de nuevo mientras continuaba trabajando, estudiando y ejerciendo el periodismo desde el exilio, a la espera de una decisión sobre su solicitud de protección.

La periodista también recordó uno de los comentarios que recibió durante el proceso. Según contó, un trabajador de una ONG llegó a decirle que probablemente no obtendría protección porque, si regresaba a Cuba, “no la iban a matar”.

Escobar cuestionó esa interpretación y defendió que el derecho de asilo no puede reducirse exclusivamente al riesgo de muerte.

“La libertad también es un derecho”, afirmó, al mencionar la libertad de expresión, la libertad política y los derechos a disentir, informar y pensar diferente sin sufrir persecución.

Finalmente, las autoridades españolas concluyeron que la persecución sufrida por la periodista está relacionada con sus ideas políticas y que su situación cumple los requisitos establecidos por la Convención de Ginebra de 1951.

La resolución termina con una decisión que Escobar destacó en mayúsculas: “RECONOCER LA CONDICIÓN DE REFUGIADO Y CONCEDER EL DERECHO DE ASILO.”

“Pues eso, hoy puedo decirlo: soy refugiada”, expresó.

Tras conocer la decisión, Escobar dedicó parte de su mensaje a quienes permanecen dentro de Cuba: periodistas independientes, presos políticos, activistas, artistas y familias sometidas a presiones por sus opiniones o actividades.

Para la periodista, la concesión del asilo supone también el reconocimiento oficial de las circunstancias que la obligaron a abandonar su país.

“Estoy feliz. Estoy aliviada”, afirmó antes de dejar claro que la decisión no cambia el rumbo de su trabajo: “Seguiré haciendo periodismo. Seguiré contando Cuba.”

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