Niegan por tercera vez la libertad condicional a la presa política Sulmira Martínez

Las autoridades judiciales cubanas negaron por tercera vez la libertad condicional a la presa política Sulmira Martínez Pérez, encarcelada desde enero de 2023 por publicaciones críticas en Facebook y llamados a protestar pacíficamente contra el régimen.

La nueva negativa consta en un auto de la Sala de Ejecución del Tribunal Provincial Popular de La Habana, fechado el 30 de julio de 2026, al que tuvo acceso Cubalex. La organización publicó este 25 de agosto un análisis jurídico del documento y considera que el caso evidencia el uso de los beneficios penitenciarios como mecanismo de presión política. 

Sulmira permanece recluida en la Prisión de Mujeres de Occidente, conocida como El Guatao, y cumple una condena de cinco años de privación de libertad por los delitos de propaganda contra el orden constitucional y desacato. 

El tribunal vuelve a sus opiniones políticas

Uno de los aspectos más relevantes señalados por Cubalex es que Sulmira ya cumple el requisito temporal para optar por la libertad condicional.

Sin embargo, al justificar la nueva negativa, el tribunal vuelve a valorar los hechos políticos por los que fue condenada y su comportamiento posterior, en lugar de limitar el análisis a los requisitos establecidos para esta etapa de ejecución de la sentencia.

Cubalex sostiene que la resolución introduce exigencias relacionadas con la supuesta “reeducación” de Sulmira y termina vinculando su posibilidad de salir de prisión a un cambio en sus convicciones.

Para la organización jurídica, esto equivale a penalizar nuevamente sus ideas y exigir una transformación ideológica como condición para acceder a un beneficio penitenciario

En prisión desde los 21 años

Sulmira Martínez, conocida en redes sociales como Salem, fue detenida el 10 de enero de 2023, cuando tenía 21 años.

Su arresto estuvo relacionado con publicaciones realizadas en Facebook en las que criticaba al sistema y convocaba a los ciudadanos a manifestarse pacíficamente. Tras su detención pasó por Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado en La Habana, antes de ser trasladada a El Guatao. 

Su proceso estuvo marcado además por una prolongada prisión provisional. Permaneció más de un año encarcelada sin juicio, y organizaciones defensoras de derechos humanos denunciaron reiteradamente las demoras en su caso. 

Finalmente fue condenada en 2026 a cinco años de prisión.

Beneficios penitenciarios como herramienta de presión

El caso de Sulmira no sería aislado. Cubalex viene documentando negativas y revocaciones de libertades condicionales, pases penitenciarios y cambios hacia regímenes de menor severidad que afectan especialmente a presos políticos y opositores.

La organización sostiene que estos mecanismos, reconocidos formalmente en la legislación cubana, son utilizados de manera selectiva para premiar el sometimiento y castigar a quienes mantienen posiciones críticas frente al régimen

La tercera negativa a Sulmira Martínez resulta especialmente significativa porque no se trata de una nueva condena ni de un nuevo delito. Está cumpliendo una sentencia que ya le fue impuesta y ha alcanzado el tiempo requerido para poder optar por la libertad condicional.

Lo que está ahora en discusión es si el acceso a ese beneficio puede depender de que una presa política demuestre que ha cambiado las ideas por las que fue encarcelada.

Para Cubalex, la respuesta jurídica es clara: la libertad condicional no puede convertirse en un instrumento para exigir arrepentimiento ideológico a una persona privada de libertad

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