Osmani Pardo alerta sobre un joven que asistió a una actividad con opositores en la Casa de Cultura de la Embajada de EE. UU. en Cuba

El acuartelado de San Isidro Osmani Pardo Guerra hizo pública una advertencia sobre Robin Cordoví Pérez, un joven cubano al que conoce desde hace años y cuya presencia reciente en una actividad celebrada en la Casa de Cultura de la Embajada de Estados Unidos en Cuba despertó sus sospechas debido a experiencias anteriores entre ambos y a las relaciones que Cordoví ha mantenido.

Pardo fue cuidadoso en un punto fundamental: no afirma que Cordoví sea agente o colaborador de la Seguridad del Estado porque asegura no tener pruebas para demostrarlo. Su denuncia plantea dudas sobre el cambio que observa en su comportamiento y pide a opositores y activistas que estén atentos.

“Yo no tengo confirmación de nada”, aclaró durante su intervención. Más adelante insistió: “No quiero acusarlo porque no tengo pruebas de que él sea agente de la Seguridad del Estado”.

Una relación que comenzó años antes de San Isidro

Pardo explicó que conoce personalmente a Cordoví desde la época en que ambos frecuentaban una iglesia en Cuba.

La relación continuó durante un tiempo después de que Pardo participara en el acuartelamiento de San Isidro y se declarara abiertamente opositor al régimen. Según su testimonio, visitaba con frecuencia la vivienda de Cordoví, pero comenzó a distanciarse de él debido a la actitud que este habría adoptado frente a su activismo.

Pardo asegura que Cordoví cuestionaba su decisión de enfrentarse al régimen, le decía que no conseguiría cambiar nada y criticaba que se hubiera involucrado en política.

Esos antecedentes son los que ahora llevan a Pardo a preguntarse por qué una persona que años atrás rechazaba de esa manera su activismo aparece compartiendo espacios con personas reprimidas y vigiladas por la Seguridad del Estado.

La fotografía con Anna Sofía Benítez y Caridad Silvente

La preocupación de Pardo aumentó después de observar fotografías de una actividad celebrada en la Casa de Cultura de la Embajada de Estados Unidos en Cuba.

En una de ellas, Robin Cordoví aparece junto a Anna Sofía Benítez Silvente y su madre, Caridad Silvente.

Anna Sofía ha adquirido notoriedad en las redes sociales por sus críticas a la situación que atraviesa la Isla y ha sufrido represalias del régimen por expresarse públicamente.

La fotografía fue compartida posteriormente por el propio Cordoví en sus historias de Facebook con un mensaje dedicado a la joven:

“La niña con más bolas que muchos hombres y que puso a temblar un gobierno”.

Es precisamente ese mensaje el que Pardo considera contradictorio con la actitud que, según su testimonio, Cordoví mantuvo hacia él cuando decidió enfrentarse públicamente al régimen.

Pardo recuerda que participó en el acuartelamiento de San Isidro, hizo huelga de hambre y sufrió posteriormente el asedio de la Seguridad del Estado. Sin embargo, asegura que entonces Cordoví no respaldó su decisión, sino que la criticó.

“Si tú tuviste un amigo aquí (…) que se acuarteló en San Isidro, que hizo huelga de hambre, que se puso directamente contra el régimen, y tú no lo apoyaste en ese momento, ¿cuál es tu estrategia en estos momentos para estar colado en lugares que son de importancia y rodeado de gente que es importante?”, cuestionó Pardo.

Su temor es que ese acercamiento pueda servir para obtener información sobre opositores o personas críticas con el régimen. Se trata de una sospecha expresada por Pardo y no de un hecho demostrado.

El cambio que Pardo sitúa después de una citación de la Seguridad del Estado

Pardo recordó además un episodio ocurrido años atrás, cuando Cordoví publicó un contenido relacionado con la prostitución en Cuba.

Según lo que Pardo afirma haber conocido a través de personas cercanas a ambos, Cordoví habría sido citado entonces por la Seguridad del Estado. Pardo sostiene que después de aquel episodio percibió un cambio en su comportamiento y en el contenido que publicaba.

Cordoví comenzó posteriormente a desarrollar contenidos relacionados principalmente con el turismo, mostrando restaurantes, bares y otros lugares de La Habana y promocionando servicios para extranjeros interesados en viajar a la Isla.

En uno de sus propios videos, reproducido ahora por Pardo, Cordoví explicó por qué evitaba abordar asuntos políticos.

“Si lo que quieren es ver la cola, la miseria, el hambre, discúlpame, pero este no es tu canal”, decía.

También afirmaba que el objetivo de su proyecto era promocionar sus servicios y ayudar a los viajeros interesados en visitar la Isla, y defendía que un emprendedor no tenía por qué involucrarse en asuntos políticos.

Pardo contrapone esas declaraciones con la presencia actual de Cordoví en actividades donde participan opositores y personas que han sufrido represalias del régimen.

Una antigua relación con Carlos Lazo

A las dudas planteadas por Pardo se suma otro antecedente: Cordoví mantenía al menos desde 2020 una relación de amistad con Carlos Lazo, fundador del proyecto Puentes de Amor y conocido por sus campañas contra las sanciones estadounidenses al régimen cubano.

En una publicación de Facebook fechada el 9 de mayo de 2020, Lazo compartió un video de Cordoví titulado “MIAMI no me odies | Mensaje a los cubanos del otro lado”.

“Mi amigo Robin Cordoví Pérez hizo este video. Se lo recomiendo. Robin es un joven cubano emprendedor y super buena gente que vive en La Habana”, escribió Lazo.

La publicación demuestra que ambos se conocían y que Lazo presentaba públicamente a Cordoví como su amigo.

Ese vínculo, por sí solo, no demuestra ninguna relación con la Seguridad del Estado, pero constituye otro de los antecedentes que rodean la advertencia realizada por Pardo.

Pardo pide precaución y reta a Cordoví a responder

El propio denunciante establece una diferencia importante entre sus sospechas y una acusación.

Pardo invita incluso a Cordoví a responder públicamente y desmentir su relato si considera que alguno de los hechos que describe es falso.

“Robin, cuando tú quieras, ven y me desmientes”, afirmó.

Su advertencia está dirigida especialmente a opositores, activistas y personas reprimidas que participan en encuentros donde pueden coincidir individuos que anteriormente no formaban parte de esos círculos.

“Ojo con las personas que se les plantan al lado. Ojo con las personas que andan rondando por ahí”, advirtió.

La preocupación de Pardo se produce en un contexto en el que la Seguridad del Estado ha utilizado durante décadas la vigilancia, la infiltración y colaboradores para obtener información sobre la oposición y la sociedad civil independiente. Ese antecedente, sin embargo, no permite atribuir esa condición a una persona concreta sin pruebas.

Hasta el momento, Pardo no ha presentado evidencia que permita afirmar que Robin Cordoví Pérez sea agente o colaborador de la Seguridad del Estado. Lo que ha hecho público es su testimonio como antiguo amigo, las experiencias que asegura haber vivido con él, sus cambios de comportamiento y las relaciones que considera necesario poner bajo escrutinio.

La denuncia queda planteada. Cordoví tiene ahora la posibilidad de responder públicamente a las dudas expuestas por alguien que asegura conocerlo personalmente desde muchos años antes del acuartelamiento de San Isidro.

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