Guillermo del Sol llega a 66 días en huelga de hambre tras registrar una presión de 200/130 y glucemia de 3,0

El activista y periodista independiente Guillermo del Sol Pérez cumple este sábado 66 días en huelga de hambre, después de registrar el viernes cifras extremadamente preocupantes de presión arterial y glucemia, acompañadas de fuertes dolores de cabeza, temblores y dificultades severas para orinar.

La actualización fue ofrecida por su hijo, Adrián del Sol, cuando su padre alcanzaba los 65 días sin ingerir alimentos.

Durante la mañana del viernes, Guillermo presentó una presión arterial de 200/130 mmHg y una glucemia de 3,3 mmol/L.

Dos horas después, durante una evaluación médica, la presión permanecía en 190/130 mmHg, mientras la glucemia había descendido hasta 3,0 mmol/L.

A estos valores se suman intensos dolores de cabeza, temblores corporales y una severa dificultad para orinar.

Su hijo informó además que Guillermo está consumiendo solamente unos 250 mililitros de agua al día, una cantidad extremadamente reducida en una persona que lleva más de dos meses sin ingerir alimentos.

Este sábado, cuando alcanza los 66 días de huelga, todavía no se ha divulgado un nuevo parte sobre sus signos vitales.

Más de dos meses arriesgando su vida por los presos políticos

Guillermo del Sol comenzó la huelga de hambre el 18 de junio para exigir al régimen cubano la liberación de un grupo de presos políticos y de conciencia.

Su protesta comenzó con una lista de 18 personas encarceladas.

Uno de ellos, Jonathan David Muir Burgos, fue posteriormente excarcelado. Del Sol decidió continuar la huelga mientras permanecieran encarcelados los demás.

Su estado se ha deteriorado progresivamente durante las últimas semanas.

Ya había presentado debilidad extrema, somnolencia, temblores, dificultades para hablar, problemas para ingerir líquidos y episodios de desorientación.

El pasado 10 de agosto tuvo que ser trasladado al Hospital Provincial Arnaldo Milián Castro, en Santa Clara, después de sufrir un desvanecimiento y una fuerte descompensación. Allí recibió hidratación intravenosa antes de regresar a su vivienda.

Tres días sin electricidad mientras su estado empeoraba

Adrián denunció además que la comunidad donde reside su padre llevaba el viernes más de tres días consecutivos sin electricidad, precisamente mientras Guillermo atravesaba uno de los momentos más delicados de la huelga.

La situación resulta especialmente significativa por un antecedente que recordó su hijo.

Según Adrián, el servicio eléctrico del que dispone esa comunidad fue conseguido después de otra huelga realizada por Guillermo alrededor de 2017.

“Resulta profundamente indignante que, mientras este hombre agoniza exigiendo los derechos de sus semejantes, la comunidad donde reside lleve más de tres días consecutivos sin fluido eléctrico”, denunció.

El hijo del activista cuestionó también el miedo que impide a muchos cubanos exigir servicios básicos y derechos frente a un sistema que considera incapaz de responder a las necesidades de la población.

“¿A qué le tienes miedo, cubano?”, preguntó.

Una situación extremadamente peligrosa

Los valores registrados el viernes son especialmente preocupantes.

Una presión arterial de 200/130 mmHg se encuentra dentro de valores compatibles con una crisis hipertensiva y requiere valoración médica urgente, particularmente cuando está acompañada de síntomas como los fuertes dolores de cabeza que presenta Del Sol.

Una glucemia de 3,0 mmol/L, equivalente aproximadamente a 54 mg/dL, se encuentra en rango de hipoglucemia.

La combinación adquiere mayor gravedad en una persona sometida a un ayuno prolongado, con una ingesta mínima de líquidos y dificultad para orinar.

Guillermo, además, ya padecía problemas de salud antes de comenzar la protesta, entre ellos diabetes tipo 2, hipertensión arterial y afecciones cardiovasculares.

66 días y el régimen no responde a su reclamo

Familiares, activistas, representantes religiosos y defensores de derechos humanos han expresado durante las últimas semanas su preocupación y han pedido acciones para evitar que Guillermo del Sol muera.

Él mismo ha reconocido que no quiere morir, pero continúa utilizando su propio cuerpo como último recurso para exigir la libertad de otros.

Su hijo describió los 65 días alcanzados el viernes como una muestra de “resistencia por la dignidad y los derechos en Cuba” y recordó dos reflexiones de José Martí sobre la libertad y el derecho de los pueblos a defender su decoro.

Hoy Guillermo del Sol llega al día 66 de huelga de hambre.

Lo hace después de registrar una presión arterial de 200/130 mmHg, una glucemia que llegó a 3,0 mmol/L, ingerir apenas 250 mililitros de agua al día y presentar dificultades severas para orinar.

Mientras su organismo continúa deteriorándose, el régimen no ha respondido a la demanda por la que está poniendo en riesgo su vida: la liberación de los presos políticos incluidos en su petición.

Fuente: Adrián del Sol, hijo de Guillermo del Sol Pérez.

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