Un bebé muere en un hospital de La Habana mientras el régimen admite a CBS su «mucha responsabilidad»

Médicos en el Hospital Pediátrico William Soler de La Habana, imagen del reportaje de 60 Minutes (CBS)

La muerte de un bebé de dos meses en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Pediátrico William Soler de La Habana se ha convertido en el centro de un reportaje del programa 60 Minutes, de la cadena estadounidense CBS, que retrata la crisis sanitaria y económica de la isla con testimonios grabados dentro de los hospitales y una inusual admisión del régimen: «nuestro gobierno tiene mucha responsabilidad».

El menor, abandonado y llevado al centro por los servicios de protección, llegó deshidratado, desnutrido y con menos de cinco libras de peso, según el reportaje emitido este domingo. Las fórmulas especializadas que necesitaba, muchas de ellas procedentes de Estados Unidos, escasean en la isla. «Tenemos que arreglárnoslas con fórmulas hechas de malanga, un tubérculo rico en almidón, y pollo», explicó a las cámaras el doctor Alejandro Chong, jefe de esa UCI.

El bebé logró salir de cuidados intensivos, pero este fin de semana el propio Chong confirmó a 60 Minutes que sufrió complicaciones respiratorias, fue readmitido y murió el jueves.

El reportaje, del corresponsal Matt Gutman, muestra un sistema al límite. Cuando los generadores fallan durante los apagones, los médicos han tenido que terminar operaciones con la luz de sus teléfonos móviles y bombear oxígeno a mano a pacientes críticos, relataron los facultativos al equipo de CBS. En el William Soler, el generador tarda unos segundos en arrancar tras un corte. «Esos pocos segundos pueden parecer insignificantes para alguien ajeno al campo médico, pero son segundos preciosos cuando tratas con un paciente bajo anestesia general o conectado a un ventilador en la unidad de cuidados intensivos», señaló Chong.

Los doctores consultados por el programa aseguraron que los medicamentos oncológicos, los anestésicos y el material de laboratorio están en niveles críticos, y que deben decir «constantemente» a los pacientes que no pueden ayudarlos. Durante la visita del equipo, una niña pequeña llevaba 68 días esperando un componente de una máquina de oxigenación indispensable para su cirugía; la espera habitual es de dos días.

El éxodo de profesionales agrava el cuadro descrito por CBS. Muchos médicos han abandonado la profesión o el país y quienes permanecen buscan segundos empleos: el propio Chong gana más con el puesto de comida que regenta que dirigiendo la UCI, y la doctora Lórien Rodríguez, residente de segundo año de cirugía pediátrica, se mantiene trabajando como locutora de radio. «Hay menos personal, menos recursos, y eso hace mucho más difícil todo el trabajo que estamos haciendo», dijo.

El reportaje también recoge el caso de Paloma Blanco, bailarina del Ballet Nacional de Cuba embarazada de ocho meses de su primer hijo. Pese a confiar en los médicos, pidió a amigos en Estados Unidos que le envíen material quirúrgico por si necesita una cesárea, ante la falta de suministros.

«Nuestro gobierno tiene mucha responsabilidad»

Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores y principal negociador del régimen con Washington, admitió ante las cámaras que la crisis no se explica solo por factores externos. «Todo gobierno tiene responsabilidad con su pueblo. La posición única de Cuba es que, además de la responsabilidad que tenga el gobierno, hay un factor externo muy poderoso influyendo en la realidad de la población. Pero nuestro gobierno tiene mucha responsabilidad, porque pudieron haberse tomado decisiones mejores», afirmó.

De Cossío cargó contra Estados Unidos: «Estados Unidos no tiene legitimidad para lo que reclama. Solo tiene un poder brutal contra toda la población de otro país. Eso es criminal». Preguntado por qué Cuba no ha optado por reformas políticas, respondió: «Creo que, más que en Cuba, es en Estados Unidos donde debería haber una reforma política. Cuba no amenaza a Estados Unidos ni a ningún país».

El presidente Donald Trump, por su parte, elevó la retórica en un acto el mes pasado: dijo que sus barcos pasarán por la isla y que hará que uno de ellos se detenga a unas 50 yardas de la costa cubana «y entonces enviaremos a Marco Rubio a cerrar el trato». Rubio, secretario de Estado e hijo de inmigrantes cubanos, rechazó una entrevista con el programa, pero un portavoz declaró que «el régimen cubano, que fracasa, sigue culpando a Estados Unidos y a todos los demás de su propia incompetencia y corrupción», y añadió que «esconden miles de millones en cuentas bancarias en el extranjero en lugar de invertir en electricidad, infraestructura y las necesidades diarias de su pueblo».

Las negociaciones entre Washington y La Habana están estancadas desde comienzos de año. La semana pasada, la tensión estalló en público durante un discurso de Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU: funcionarios cubanos lo encararon y un diplomático cubano fue expulsado de Estados Unidos. Waltz acusó además al régimen de mantener a «más de 800 presos políticos» en sus cárceles y afirmó que quienes no están presos «se mueren de hambre en la oscuridad», en un mensaje publicado en X en respuesta al embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán.

El propio Soberón Guzmán difundió este lunes en X el reportaje de 60 Minutes como muestra de «el terrible impacto del bloqueo estadounidense», bajo la etiqueta #CubaIsNotAThreat, mientras las respuestas al video se dividían entre quienes denuncian el embargo y quienes culpan al régimen.

El reportaje sitúa la crisis en un país que perdió a sus principales benefactores: primero la Unión Soviética y, más recientemente, Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos el 3 de enero de 2026, que dejó a la isla sin su principal suministrador de petróleo, según CBS. En las calles, los huevos pueden llegar a costar más que el salario de un mes y muchas familias recurren al mercado negro de medicamentos, añade el reportaje.

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