Abriel Orduñez, un paciente de Maisí con enfermedad renal crónica que recibe hemodiálisis en Baracoa, denunció que, desde su traslado a Guantánamo, solo le ofrecen sesiones de dos horas cuando él necesita cuatro. En un testimonio publicado en el grupo Revolico-Baracoa, reclamó el regreso al centro donde se atendía habitualmente y alertó del malestar que sufren los enfermos desplazados.
«Solo nos dan 2 horas de hemodiálisis cuando yo me tengo que dar 4 horas por los altos valores de creatinina que manejo», escribió. Orduñez se identifica como paciente con enfermedad renal crónica de grado cinco y sostiene que el tratamiento que está recibiendo no es efectivo.
Según su relato, permanece en Guantánamo junto a otros pacientes desde el domingo 18 de octubre, después de que se rompiera la membrana de la planta de tratamiento del centro de Baracoa. Asegura que la avería se resolvió ese mismo día y que solo faltaban resultados de análisis físico-químicos y microbiológicos, que describe como negativos. Por eso pide que les permitan regresar.
El traslado tiene un antecedente reconocido por las propias autoridades sanitarias. Radio Guantánamo informó el 19 de octubre de la reubicación de medio centenar de pacientes de Baracoa, Maisí e Imías en el hospital provincial Agostinho Neto. La emisora citó al director general de Salud en la provincia, Rafael Wilson Pérez, quien explicó que se habían registrado daños en la membrana de filtración de la planta de agua del hospital Octavio de la Concepción y de la Pedraja, en Baracoa, y que se trabajaba en su reposición y en estudios microbiológicos.
Orduñez distingue las condiciones de alojamiento de su reclamación sanitaria: no sostiene que el lugar donde permanecen albergados esté en malas condiciones, pero insiste en que necesitan volver a Baracoa. «Nos sentimos mal», expresa. También denuncia que les han comunicado que parte de las máquinas de su centro se quedará en Guantánamo, una decisión que añade a sus preocupaciones sobre el retorno.







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