Maykel Castillo Pérez, conocido como Maykel Osorbo y coautor de «Patria y Vida», fue esposado y obligado a cortarse el pelo mientras varios guardias lo sujetaban durante una requisa en la prisión de Guanajay, denunció la activista Anamely Ramos. El operativo ocurrió el viernes 9 de octubre en el área conocida como «la incrementada», donde el artista permanece recluido desde julio.
De acuerdo con su relato, no se trató de una revisión habitual: participaron más de treinta guardias de la brigada especial, además de jefes de la prisión, responsables provinciales de Cárceles y Prisiones y agentes de la Seguridad del Estado. Varios reclusos fueron esposados, entre ellos el rapero.
«Lo obligaron a pelarse aguantándolo entre varios guardias», escribió Ramos en su denuncia sobre el trato recibido por el preso político.
Un solo teléfono que funciona de forma intermitente
La denuncia también describe las dificultades para comunicarse con los reclusos. El área de «la incrementada» lleva alrededor de dos meses parcialmente incomunicada y dispone de un único teléfono que funciona solo a veces, según Ramos. Esa situación dificulta que las familias sepan qué ocurre dentro de la prisión y alimenta las especulaciones sobre el paradero y las condiciones de Maykel.
«Maykel está en Guanajay, en el área conocida como la incrementada», recalcó la activista, quien aseguró que el músico tiene un parole aprobado para viajar a Estados Unidos, pero que la Seguridad del Estado y el régimen cubano no le permiten salir de la cárcel ni de Cuba.
Ramos difundió además un mensaje que el artista le hizo llegar tras lo sucedido. En él, Maykel reclama que lo dejen en su «tranquilidad» espiritual y exige respeto. La activista reiteró su exigencia de libertad para el rapero y para los demás presos políticos cubanos.
Más de cinco años preso por ejercer sus derechos
Maykel Osorbo fue detenido en su domicilio el 18 de mayo de 2021 y condenado a nueve años de prisión en junio de 2022. Amnistía Internacional lo reconoce como preso de conciencia y ha reclamado su liberación inmediata e incondicional.
La organización considera que fue privado de libertad por el ejercicio pacífico de sus derechos humanos y que el proceso penal no respetó las garantías del juicio justo. Entre las acciones que el tribunal valoró como delictivas, Amnistía documentó la publicación de frases e imágenes de protesta política en redes sociales, la participación en manifestaciones y el canto de una canción de protesta en la calle.
El nuevo episodio denunciado en Guanajay se suma a las restricciones de comunicación que mantienen al artista y a sus allegados pendientes de lo que ocurre bajo custodia del régimen.
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Imagen de portada: fotografía compartida por Anamely Ramos en Facebook, reencuadrada.








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