Foto: 14ymedio
Quien huyó de la izquierda y aquí la vota o la promueve es un doble moral. Lo digo claro.
Yo nací en una dictadura. Sin democracia, sin libertad, sin poder elegir. Viví el comunismo en carne propia y por culpa de ese sistema me quitaron lo que era mío por derecho de nacimiento: mi tierra, mi cultura, mi gente, mis raíces. Esa herida no se cierra.
Por eso no entiendo, y no pienso fingir que lo entiendo, a los cubanos que salieron huyendo de ese sistema atroz y luego, aquí, votan lo mismo que los expulsó. O peor: lo promueven. Hablan de libertad y de derechos, y le dan su voto y su aplauso a los mismos que le tienen simpatía al régimen que arruinó Cuba.
Y que nadie venga con que es «otra izquierda». Mira quiénes son sus amigos. Mira quiénes en Occidente han blanqueado a la dictadura cubana durante décadas, quiénes le buscan excusas, quiénes callan cuando meten presos a los que piensan distinto. Esos son el sostén político y mediático del régimen fuera de la isla. Y tú, que viviste lo que viviste, les das tu voto.
Eso es doble moral. Condenas el sistema cuando te conviene, y lo apoyas cuando te viene bien en tu nueva vida. A los que se quedaron en Cuba, sin elecciones libres, eso les duele más de lo que crees.
No hablo de todo el que vota a la izquierda. Hablo de los que vienen de Cuba y saben exactamente lo que es el comunismo. Esos no tienen excusa, porque lo vivieron.
Yo no puedo obligar a nadie. Pero puedo decirlo sin tapujos: quien escapó de una dictadura no puede ser su cómplice en libertad. Revisa tu conciencia antes de volver a votar.







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