Foto: OCDH
Por Yania Suárez
El escritor José Gabriel Barrenechea Chávez, hijo de la fallecida Zoila Chávez, que murió sin verlo a pesar de las súplicas que conmovieron al país, ha sido trasladado a una peor prisión.
Todavía no sabemos exactamente por qué las autoridades han decidido castigarlo de esta manera, pero podemos suponer que no ha sido por su buen comportamiento político, sino al contrario: que Barrenechea se mantiene «firme en sus convicciones», como dicen los presos, y desoye las voces de mando de las autoridades que abusan de él desde el día 8 de noviembre de 2024, cuando lo arrestaron por haber participado en un cacerolazo pacífico en Encrucijada.
Desde entonces Barrenechea estaba en la cárcel conocida como «La Pendiente», en Villa Clara. Pero de pronto en septiembre lo mueven para la prisión de Guamajal, que es una cárcel de máxima seguridad, en la misma provincia, y ni siquiera le dan la visita de 15 días que, según fuentes cercanas al caso que no quieren ser identificadas, le conceden a cada preso que se traslada. Además han decidido castigarlo con aquello que más le puede doler a un escritor:
«No le dejan recibir libros, ni libretas», nos dice la fuente, «porque no quieren que escriba. Está con presos violentos a los que no conoce en un cubículo de 20 personas. Tampoco le dan las llamadas bajo la excusa de que los teléfonos están rotos o no hay cobertura».
Andy García, que fue acusado de liderar las protestas del 11 de julio de 2021 en Santa Clara, y pasó buena parte de su castigo en ese lugar, nos comenta:
«Guamajal es una prisión ‘Modelo’. Es el peor régimen penitenciario de Villa Clara y uno de los peores de Cuba. Allí manda completamente la policía (…) No le dejan escribir porque saben el poder que Barrenechea tiene y lo que puede llegar a comunicar (…) Para que yo pudiera recibir libros tuve que exigirlo en una de mis inaniciones y con todo y eso solo me permitían pasar 5 libros mensuales. El recibo y envío de cartas era casi nulo, ya que leían esos escritos y si algo no les encajaba no permitían que circulara. Siempre hay métodos para sacar escritos pero hay que estar presto para las sanciones o medidas que traerían consigo.»
Por el momento no podemos leer lo que escribe desde la cárcel José Gabriel Barrenechea y que de vez en cuando logra publicar en la prensa independiente. Eso no significa que se haya silenciado su memoria, ni que no hablen las injusticias que sobre él se cometen desde hace casi dos años, con voz muy alta. Nos mantendremos al tanto de su situación.
Yania Suárez








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