El pastor Maikel Pupo Velázquez, de la Iglesia Palabra de Fuego en Camagüey, se encuentra detenido por convocar a iglesias a una oración pública por la nación, denunció Darlon Bermúdez en el grupo AVIVACUBA de Facebook.
La denuncia, publicada la noche del 6 de octubre, hora de Cuba, pide a los cristianos que oren por el religioso y compartan lo ocurrido. La detención coincide con un momento difícil para su familia: según Bermúdez, su hija mayor está ingresada en cardiología y su esposa se encuentra desesperada.
"Ruego a todos mis hermanos oración por el Pastor Maikel Pupo Velázquez, de la Iglesia Palabra de Fuego en Camagüey. El mismo se encuentra detenido por convocar a iglesias a oración publica por la nación", escribió.
En un comentario a su propia publicación, Bermúdez añadió: "Libertad para el pastor".
Una familia bajo presión
El llamado de Bermúdez vincula la detención con una convocatoria religiosa de carácter público. No describe actos de violencia ni señala una acusación penal contra Pupo.
"Su esposa está desesperada, y tienen la hija mayor ingresada en cardiología de la colonia. Por favor compartir", agregó el autor de la denuncia.
La publicación no precisa cuándo se produjo el arresto, dónde permanece detenido el pastor ni qué cuerpo represivo lo ejecutó.
Un antecedente de represión contra el mismo pastor
Maikel Pupo ya había sufrido una detención documentada por Christian Solidarity Worldwide (CSW), organización que defiende la libertad religiosa. El 9 de julio de 2025 fue interceptado cuando acudió a llevar medicamentos y apoyo pastoral a la familia de Marta Perdomo, madre de los hermanos Jorge y Nadir Martín Perdomo, encarcelados por las protestas del 11J.
Según CSW, el pastor estuvo desaparecido durante unas 14 horas. Reapareció frente a su vivienda en Camagüey hacia las dos de la madrugada del 10 de julio, después de haber sido detenido, interrogado y amenazado.
La organización identificó entonces a Pupo como miembro de la Alianza de Cristianos de Cuba y responsable del Ministerio Palabra de Fuego Bendición Sagrada. Ese caso es un antecedente distinto de la denuncia difundida ahora por Bermúdez.
La nueva denuncia vuelve a poner el foco en la libertad de los cristianos para reunirse y orar públicamente bajo la dictadura cubana. Convocar a una oración por Cuba no debe convertirse en motivo de detención ni de castigo para una familia.








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