Los apagones ya son la norma en Cuba: 20 de 26 jornadas de septiembre superaron los 2.000 MW de afectación

Durante un mes entero, el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) no ha dejado de fallar. Lo que antes se presentaba como un momento extremo, un pico de afectación por encima de los 2.000 megawatts (MW), se ha convertido en la rutina de los cubanos.

ClickCuba revisó, día por día, los partes de la Unión Eléctrica (UNE) entre el 3 de septiembre y el 2 de octubre de 2026 y extrajo la afectación máxima de cada jornada. De las 26 jornadas con dato comparable, 20 superaron los 2.000 MW: el 76,9 %. El promedio de la afectación máxima fue de unos 2.092 MW.

El peor día fue el 5 de septiembre, con 2.396 MW a las 20:30 horas. Los días «mejores» apenas bajaron de los 2.000: el 28 de septiembre la máxima fue de 1.858 MW, y el 14 de septiembre, de 1.884 MW. Incluso entonces, el servicio se afectó durante las 24 horas, como repite el propio parte de la UNE casi cada día.

Qué dicen los números

Entre el 3 y el 6 de septiembre, la afectación máxima fue de 2.259, 2.272, 2.396 y 2.223 MW. Del 8 al 12 de septiembre se mantuvo entre 2.001 y 2.267 MW. A partir del 25 de septiembre bajó algo, con 1.968, 2.044, 1.953 y 1.858 MW, pero volvió a subir: 2.067 MW el 29 de septiembre, 2.059 el 1 de octubre y 2.130 el 2 de octubre.

La UNE informa cada mañana de la afectación máxima del día anterior. Esas cifras, tomadas de los partes diarios, son la base de esta tabla.

El apagón total que no entra en el cálculo

Hay dos jornadas que ClickCuba no incluyó en el cálculo, y no porque mejoren la media. El 18 de septiembre el SEN sufrió una desconexión total y el país entero se quedó sin electricidad; el restablecimiento se prolongó hasta la noche del 19, cuando la UNE informó que todo el sistema había quedado restablecido a las 19:56. Esos dos días no tienen una cifra de afectación máxima comparable con el resto. Tampoco se incluyen el 7 y el 22 de septiembre, porque los partes revisados no recogen la cifra. Si esos cuatro días se sumaran, la conclusión sería la misma, o peor: un colapso total del sistema es, por definición, más grave que cualquier pico de 2.000 MW.

Una vida organizada alrededor del apagón

Detrás de cada cifra hay familias que cocinan antes de que se vaya la luz, alimentos que se pierden en las neveras, ancianos y enfermos que pasan las noches a oscuras, sin ventilador, en pleno calor. Hay negocios que no pueden trabajar y estudiantes que no pueden estudiar. Muchos cubanos cuentan jornadas de más de 24 horas seguidas sin corriente, mientras el parte oficial habla de «afectación» en pocas líneas.

Mientras el régimen anuncia entradas de unidades y reparaciones que prometen alivio, los números del mes muestran lo contrario: cada vez que el déficit baja un poco, vuelve a subir. La causa no es una sola avería ni un mal día. Es un sistema envejecido, sin inversión ni mantenimiento, que lleva años sosteniéndose a base de parches.

Lo que ayer era una emergencia ya es el calendario. Cuando más de tres de cada cuatro noches de un mes superan los 2.000 MW de déficit, ya no se puede hablar de crisis pasajera. Es la nueva normalidad que la dictadura ha impuesto a los cubanos.

Fuente: partes diarios de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE). Cálculo propio de ClickCuba.

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