
Denuncian el abandono de Asela, una anciana postrada desde hace más de tres meses en la Villa Panamericana
Por Iliana Hernández
Asela, una anciana que vive con su hijo en el edificio 9 de la Villa Panamericana, en La Habana, lleva más de tres meses postrada en una cama y sin recibir la atención médica que necesita, según el testimonio de una vecina de la zona. La denuncia describe una situación de desamparo, con falta de agua, alimentos, electricidad y condiciones de higiene.
«La están dejando morir ahí», afirma la vecina. Según su relato, han llamado a una ambulancia desde hace más de quince días, pero esta no ha acudido a buscarla. La mujer reclama que Asela sea atendida y que se curen sus lesiones.
La denunciante asegura que la anciana se encuentra en fase terminal y que el médico del consultorio ha dicho que no puede hacer nada por ella. Esa valoración médica forma parte del testimonio: no se dispone de documentación clínica que permita comprobarla.
«Está en fase terminal, pero lleva más de tres meses postrada en la cama en esas condiciones», expresa la vecina. También denuncia la presencia de gusanos en las lesiones de Asela: «Se la están comiendo los gusanos y no están haciendo nada por ella».
Las fotografías que acompañan el testimonio muestran a una mujer acostada, con lesiones y otras alteraciones visibles en la piel de las piernas. Las imágenes no permiten establecer un diagnóstico ni comprobar todos los extremos del relato, pero documentan el estado físico que la denunciante describe.
De acuerdo con la denuncia, Asela vive con su hijo Roberto y no cuenta con otros familiares que puedan ayudarla. A la falta de atención médica se suman las carencias de recursos básicos para su cuidado diario.
«Quiero justicia por ella», reclama la vecina, que pide una respuesta urgente antes de que Asela muera. Su denuncia interpela a los servicios sanitarios del régimen y reclama atención para una mujer que, según este testimonio, permanece en su casa sin los cuidados que necesita.
Advertencia: la siguiente imagen muestra lesiones y puede resultar sensible para algunas personas.

Fuente: testimonio de una vecina de la Villa Panamericana y fotografías que acompañan la denuncia.








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