Pérez-Oliva culpa a las sanciones de frenar las reformas, pero el régimen admite trabas internas

Iliana Hernández | 30 de septiembre de 2026
El vice primer ministro y ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, sostuvo en una entrevista con Reuters que las sanciones estadounidenses impiden profundizar las reformas económicas y atraer inversiones a Cuba. Negó conocer contactos con empresas vinculadas a Donald Trump y rechazó los rumores sobre su preparación para ocupar la presidencia. Su explicación sobre el freno económico, sin embargo, deja fuera barreras internas que el propio régimen reconoce en su programa de transformaciones de junio.
La entrevista, publicada el 29 de septiembre, recoge la posición del funcionario ante la presión de Washington y las dificultades de empresas extranjeras que operan en la isla. Pérez-Oliva afirmó que ni él ni otro funcionario cubano se habían reunido con representantes de negocios vinculados a Trump.
«No tengo conocimiento de que ninguna empresa directamente vinculada al presidente Trump haya establecido contacto con Cuba», dijo a Reuters, según una traducción de sus declaraciones en inglés.
Las barreras que el régimen decidió revisar
Pérez-Oliva presenta el embargo como el principal obstáculo para avanzar en las reformas. Las restricciones externas tienen efectos concretos sobre operaciones financieras e inversiones. Pero no explican por sí solas las decisiones cubanas sobre contratación, comercio exterior, acceso a divisas o aprobación de negocios.
El documento oficial de «Transformaciones económicas y sociales», publicado en junio por la Presidencia, propone eliminar el uso obligatorio de entidades empleadoras para seleccionar y contratar personal en negocios de inversión extranjera, sucursales y oficinas de representación. También plantea garantizar que la inversión extranjera disponga de sus ingresos en divisas y permitirle acceder al mercado cambiario.
Son cambios sobre reglas y mecanismos internos. El mismo programa propone reducir documentación y plazos, descentralizar la aprobación de inversiones y aplicar el silencio administrativo positivo en procesos de licencias económicas, financieras y comerciales.
En el comercio exterior, el punto 129 plantea permitir que empresas estatales, privadas y cooperativas operen directamente, aunque mantiene la autorización previa del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera. El acceso al comercio exterior sigue, por tanto, sujeto a una decisión administrativa del régimen incluso dentro del programa anunciado.
Esas propuestas no deben confundirse con una aplicación completa de las 176 transformaciones. Sí muestran que la propia agenda oficial identifica cambios pendientes que dependen de las autoridades cubanas, no de una decisión de Washington.
Una reforma que conserva filtros administrativos
La Gaceta Oficial del 9 de julio publicó el Decreto 153, que modifica el reglamento de la inversión extranjera para dinamizar la evaluación, aprobación y operación de negocios. La norma mantiene que la presentación de oportunidades debe corresponderse con la política general y sectorial aprobada por el Consejo de Ministros y estar acompañada de un aval del responsable del organismo patrocinador.
La reforma reconoce la necesidad de agilizar trámites, pero conserva filtros sobre qué inversiones pueden presentarse y con qué respaldo institucional. Atribuir todo el freno a las sanciones omite ese margen de decisión interna.
Niega contactos con empresas de Trump
Pérez-Oliva dijo a Reuters que la política cubana no prohíbe a las empresas estadounidenses invertir, comerciar o hacer negocios en la isla y atribuyó el impedimento al embargo. También criticó la autorización estadounidense para exportar combustible al sector privado cubano, que presentó como un intento de generar dependencia económica.
Al hablar de las empresas mineras Sherritt International y Antilles Gold, afirmó que ninguna se había retirado de Cuba y que evaluaban alternativas para continuar sus operaciones ante las sanciones. Reuters indicó que ambas compañías no respondieron de inmediato a sus solicitudes de comentarios.
«No tengo aspiraciones»
El funcionario de 55 años, cuya abuela materna, Ángela Castro, era hermana mayor de Fidel Castro, también rechazó las versiones sobre su preparación para convertirse en el próximo presidente cubano.
«No tengo aspiraciones en ese sentido», respondió. «Simplemente soy un servidor público y trabajaré donde sea necesario, sin aspirar a ningún cargo en particular», añadió, según una traducción de la entrevista.
Sus declaraciones niegan una aspiración personal; no constituyen un anuncio sobre la sucesión de Díaz-Canel. En el terreno económico, la cuestión sigue siendo qué restricciones externas pesan sobre las inversiones y qué controles internos el régimen está dispuesto a retirar y aplicar en la práctica.
Fuentes: Entrevista de Reuters, reproducida por The Straits Times, programa oficial de transformaciones de junio de 2026 y Decreto 153, Gaceta Oficial del 9 de julio.







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