
Cuba vuelve a quedar a oscuras tras otro colapso del Sistema Eléctrico Nacional
Cuba sufrió este viernes 18 de septiembre una nueva desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), dejando otra vez a millones de personas sin electricidad en medio de una crisis energética que el régimen no ha conseguido contener.
El colapso ocurrió alrededor de las 2:00 de la tarde. Según la versión oficial, comenzó con fallos sucesivos en líneas de transmisión de 220 kilovoltios desde Matanzas, hasta provocar la pérdida del sistema eléctrico desde esa provincia hacia el centro y el oriente del país.
Durante la madrugada y la mañana de este sábado 19 de septiembre las autoridades informaron de la creación de pequeños sistemas aislados y de la incorporación gradual de algunas unidades generadoras. Sin embargo, el servicio continuaba lejos de estar normalizado y numerosos cubanos seguían sin electricidad.
La propia información oficial muestra la magnitud del problema. En La Habana, durante las primeras horas del proceso apenas se había conseguido restablecer el servicio a alrededor del 18 % de los clientes, mientras se priorizaban hospitales y otras instalaciones consideradas esenciales.
El sistema ya estaba al límite antes de caer
La desconexión no llegó a un sistema eléctrico funcionando normalmente.
Un día antes del colapso, la Unión Eléctrica (UNE) había pronosticado para el horario de máxima demanda una disponibilidad de solo 1.110 megavatios frente a una demanda de 3.200 MW.
La afectación prevista era de 2.120 MW, equivalente aproximadamente a dos tercios de la demanda estimada para ese momento.
Es decir, incluso sin producirse un colapso nacional, una enorme parte de Cuba estaba destinada a permanecer sin electricidad.
La situación tampoco era excepcional. La UNE había anunciado afectaciones superiores a los 2.000 MW durante varios días consecutivos, reflejo de una crisis que mantiene a numerosas localidades sometidas a extensos apagones diarios.
Termoeléctricas envejecidas y generación insuficiente
El sistema eléctrico cubano arrastra desde hace años problemas estructurales. Las centrales termoeléctricas acumulan décadas de explotación, se producen averías frecuentes y el mantenimiento disponible no ha conseguido garantizar una generación estable.
A esto se suma la falta de combustible y una capacidad de generación que resulta insuficiente para cubrir la demanda nacional.
Las autoridades han anunciado repetidamente reparaciones, incorporación de generación y proyectos destinados a reducir los apagones, pero los déficits continúan alcanzando niveles extraordinarios.
El resultado lo padecen directamente los cubanos: horas sin electricidad, dificultades para conservar alimentos, interrupciones en el suministro de agua cuando depende de bombeo eléctrico y afectaciones en las comunicaciones y otros servicios básicos.
Otro colapso en un año marcado por apagones
La caída del viernes se suma a una sucesión de desconexiones y apagones masivos registrados durante 2026. Los recuentos publicados por diferentes agencias no coinciden sobre el número exacto de colapsos nacionales ocurridos este año, por lo que ClickCuba evita atribuirle un ordinal hasta disponer de un registro consolidado.
Lo que sí muestran los datos de la propia Unión Eléctrica es que el problema va mucho más allá de una avería puntual en una línea de transmisión: antes de que el SEN volviera a caer, Cuba ya enfrentaba un déficit eléctrico superior a los 2.000 MW.
Este sábado el régimen intenta nuevamente recomponer una red eléctrica que lleva meses funcionando en condiciones críticas. Para los cubanos, mientras tanto, la realidad continúa siendo la misma: apagones cada vez más prolongados y un sistema incapaz de garantizar uno de los servicios más básicos del país.







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