
Cuba continúa atrapada en los apagones: la UNE pronostica un déficit superior a los 2.000 MW
La crisis eléctrica continúa golpeando a Cuba con déficits de generación superiores a los 2.000 megavatios (MW), una situación que mantiene a buena parte de la población sometida a prolongados apagones mientras el régimen sigue sin conseguir estabilizar el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
La Unión Eléctrica (UNE) pronosticó para el 8 de septiembre una afectación de 2.130 MW durante el horario de máxima demanda, según la actualización oficial difundida por la propia empresa estatal.
La cifra confirma que el problema está lejos de ser puntual. Un día antes, el 7 de septiembre, la UNE había previsto una afectación de 2.220 MW, mientras que el 2 de septiembre el pronóstico alcanzó los 2.290 MW.
Los datos muestran que, pese a las reiteradas promesas de recuperación y a la incorporación de nuevos parques solares al sistema, Cuba continúa enfrentando diariamente un enorme desequilibrio entre la electricidad que necesita y la que realmente puede producir.
El deterioro de las centrales termoeléctricas, las averías recurrentes, las unidades fuera de servicio por mantenimiento y las dificultades para disponer de combustible se combinan en una crisis energética que se ha prolongado durante años.
Para los cubanos, las cifras de megavatios se traducen en una realidad mucho más concreta: viviendas sin electricidad durante horas, alimentos que se deterioran por falta de refrigeración, dificultades para cocinar, interrupciones en el suministro de agua y afectaciones a comercios y servicios.
Según la propia Empresa Eléctrica de La Habana, hoy 9 de septiembre, a las 9:30 de la mañana, había circuitos de la capital que acumulaban:
- San Miguel del Padrón: 18 h 52 min sin electricidad
- Playa: 17 h 31 min
- Boyeros: 17 h 22 min
- Guanabacoa: 16 h 28 min
- Habana del Este: más de 15 h
- Centro Habana: más de 13 h
Los parques solares no resuelven el déficit nocturno
El régimen de La Habana ha presentado la construcción de parques fotovoltaicos como una de las principales respuestas a la crisis energética. Sin embargo, la energía solar tiene una limitación evidente frente al problema que muestran diariamente los partes de la UNE: el momento de mayor demanda se produce precisamente durante la noche.
La incorporación de capacidad fotovoltaica puede reducir durante determinadas horas del día el consumo de combustible y aliviar el sistema, pero no sustituye por sí sola la capacidad de generación estable que necesita el país cuando desaparece la producción solar.
Mientras tanto, las antiguas termoeléctricas continúan soportando una parte esencial de la generación nacional después de décadas de explotación y falta de inversiones suficientes para su modernización.
La sucesión de déficits superiores a los 2.000 MW demuestra la magnitud del problema. El 31 de agosto, por ejemplo, la afectación prevista llegó incluso a 2.410 MW.
Más allá de las explicaciones oficiales sobre combustible, averías o mantenimientos, la continuidad de los apagones evidencia un problema estructural acumulado durante décadas.
El régimen suele señalar las sanciones estadounidenses como uno de los principales responsables de las dificultades energéticas. Sin embargo, como muestran las propias cifras de la UNE, la crisis también está estrechamente vinculada al deterioro de la infraestructura de generación y a la incapacidad del sistema para garantizar de manera estable la electricidad que necesita el país.
Mientras no exista capacidad suficiente para cubrir la demanda, los partes diarios de la Unión Eléctrica seguirán significando para millones de cubanos lo mismo: más horas sin corriente.







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