
Cubanos protestan en Barcelona contra el concierto de Silvio Rodríguez: “No financies la dictadura”
Un grupo de cubanos se manifestó este martes frente al Gran Teatre del Liceu de Barcelona para protestar contra el concierto de Silvio Rodríguez y denunciar el respaldo que el cantautor ha mantenido durante décadas al régimen cubano.
La protesta coincidió con el inicio de la gira española de Rodríguez, que regresó a Barcelona después de una década sin ofrecer un concierto en la ciudad. El espectáculo comenzó a las 20:00 horas y fue el primero de los diez conciertos previstos en ocho ciudades españolas.
Con banderas cubanas, carteles y consignas a favor de la libertad de Cuba, los manifestantes se situaron en las inmediaciones del Liceu mientras el público accedía al recinto.
Uno de los mensajes centrales de la protesta estuvo dirigido precisamente a los asistentes. Los cubanos denunciaron que comprar una entrada y respaldar públicamente a Rodríguez supone, a su juicio, apoyar a una figura que ha utilizado durante décadas su prestigio internacional para defender al sistema político cubano.
“No le des tu aplauso. No financies la dictadura” y “No a los cómplices de la represión en Cuba” fueron algunos de los mensajes utilizados durante la movilización.
La protesta tuvo además repercusión mediática. Los cubanos que se manifestaron frente al Liceu aparecieron en la televisión local, llevando así su denuncia contra el régimen cubano y contra el respaldo político de Silvio Rodríguez ante el público catalán. La propia cobertura de EFE sobre el concierto recogió imágenes tanto de la llegada de los asistentes como de la protesta contra el cantante.
Una carta de 2003 que los manifestantes no olvidan
Durante la protesta volvió a salir a relucir uno de los episodios más controvertidos de la relación de Silvio Rodríguez con el régimen: su firma en abril de 2003 del documento “Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos”.
El texto apareció después de una de las mayores oleadas represivas de aquel año. En marzo y abril de 2003 fueron encarcelados 75 opositores y activistas durante la llamada Primavera Negra. En ese mismo contexto fueron ejecutados Lorenzo Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leodán Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaac, después de participar en el secuestro de la lancha Baraguá, conocida popularmente como la “lanchita de Regla”, con la intención de abandonar la isla.
Las ejecuciones provocaron fuertes críticas internacionales, incluso entre intelectuales y artistas que hasta entonces habían simpatizado con la Revolución cubana.
Ocho días después de los fusilamientos, el 19 de abril de 2003, un grupo de 27 intelectuales y artistas cubanos difundió el citado mensaje. Silvio Rodríguez estaba entre sus firmantes, junto a figuras como Alicia Alonso, Omara Portuondo, Chucho Valdés, Eusebio Leal y Leo Brouwer.
La carta no decía expresamente que apoyaba las ejecuciones. Sin embargo, defendía las actuaciones del Gobierno cubano frente a las críticas internacionales y afirmaba que el país se había visto obligado a adoptar “medidas enérgicas”, pidiendo que estas no fueran juzgadas fuera de su contexto.
Precisamente esa posición provocó entonces una dura respuesta internacional. Más de medio centenar de artistas e intelectuales, entre ellos Pedro Almodóvar, Javier Bardem, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Caetano Veloso y Fernando Trueba, firmaron posteriormente otro manifiesto rechazando tanto las detenciones de disidentes como las ejecuciones.
La protesta llega hasta las cámaras
Más de 23 años después, los manifestantes cubanos en Barcelona recuperaron aquel episodio para cuestionar que Silvio Rodríguez pueda ser presentado únicamente como una figura de la cultura latinoamericana, dejando al margen su trayectoria de respaldo político al régimen.
La movilización transcurrió ante el mismo Liceu mientras centenares de personas entraban al concierto y consiguió además entrar en la cobertura audiovisual de la jornada.
Mientras dentro del teatro Silvio Rodríguez iniciaba su gira por España, fuera un grupo de cubanos utilizaba sus banderas y carteles para transmitir un mensaje diferente: la cultura no puede servir para borrar la memoria de la represión en Cuba.







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