Cuba registró 1.185 protestas y denuncias en agosto: el hambre y la inseguridad ganan terreno

El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) registró 1.185 protestas, denuncias y expresiones críticas durante agosto de 2026, en un mes marcado por apagones extremos, aumento del precio de los alimentos, escasez de agua, deterioro de los servicios públicos y un preocupante incremento de la violencia.

La cifra representa una disminución del 16,26 % respecto a las 1.415 expresiones contabilizadas en julio, aunque se mantiene un 13,68 % por encima de las 1.023 registradas en agosto de 2025.

Uno de los principales cambios estuvo en las calles. El OCC contabilizó 32 protestas presenciales, frente a las 72 de julio y las 107 de junio.

La disminución ocurrió pese a que las condiciones que habían provocado buena parte de las manifestaciones anteriores no mejoraron. Agosto estuvo marcado por cortes eléctricos que superaron las 50 horas en algunas zonas, problemas de abastecimiento de agua y un fuerte deterioro del poder adquisitivo.

El Observatorio relaciona la caída de las protestas, entre otros factores, con el agotamiento físico y mental de la población, cada vez más concentrada en resolver las necesidades básicas de cada día: conseguir comida, buscar agua, cocinar y proteger a la familia durante los prolongados apagones.

291 desafíos al Estado policial

También disminuyeron las acciones que el OCC clasifica como “desafíos al Estado policial”, aquellas suficientemente audaces como para poder provocar represalias.

En agosto fueron 291, frente a 520 en julio, una caída superior al 44 %.

Pese a la disminución, el informe documentó cacerolazos, bloqueos de calles, nueve grafitis antigubernamentales y otras acciones de desafío.

Durante el mes también concluyó la huelga de hambre del opositor Guillermo del Sol Pérez, quien depuso la protesta después de 72 días. Su principal reclamo estuvo relacionado con la situación de los presos políticos.

El OCC señala además otro elemento para explicar el descenso de las acciones más abiertamente políticas: la pérdida de fuerza del denominado “efecto Trump”, las expectativas de un cambio rápido que se habían extendido entre sectores de la población después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y posteriores declaraciones de la Administración estadounidense sobre Cuba.

La supervivencia concentra la mayoría de las denuncias

Los problemas económicos y sociales representaron la mayor parte del descontento registrado durante agosto.

De las 1.185 expresiones contabilizadas, 798 estuvieron relacionadas con derechos económicos y sociales, equivalentes al 67,34 % del total.

Los servicios públicos ocuparon el primer lugar, con 236 protestas y denuncias. Le siguieron alimentación, inflación y agricultura, con 218; inseguridad ciudadana, con 177; otros problemas sociales, con 110; salud pública, con 42; y vivienda, con 15.

Las cifras muestran que buena parte de las preocupaciones de los cubanos están directamente relacionadas con la supervivencia cotidiana.

Crecen las denuncias por hambre e inflación

Uno de los mayores incrementos ocurrió en la categoría de alimentación, inflación y agricultura, que pasó de 131 registros en julio a 218 en agosto.

El informe recoge numerosos testimonios sobre familias que han reducido sus comidas, personas que recorren diferentes lugares intentando encontrar alimentos y ciudadanos que aseguran no poder pagar productos básicos.

El aceite y los huevos aparecen repetidamente como ejemplos del deterioro del poder adquisitivo.

El OCC señala que la retirada de los topes de precios agravó la situación de determinados alimentos. El informe recoge casos de aceite vendido por varios miles de pesos y familias que aseguran sobrevivir con cantidades mínimas de comida.

Mayolín Joaquín Coy relató que ella, su pareja y sus tres hijos subsistían con lo que podían pagar: un pequeño hueso de pollo y un boniato.

La alimentación pasó así a convertirse en la segunda categoría con mayor número de protestas y denuncias durante agosto.

Apagones de más de 50 horas

Los servicios públicos volvieron a encabezar el descontento, fundamentalmente por la crisis eléctrica.

El 4 de agosto, la Unión Eléctrica reportó un déficit de 2.411 MW, con una demanda aproximada de 3.150 MW. Según los datos recogidos por el informe, la generación disponible cubría apenas el 23,46 % de las necesidades en ese momento.

Siete de las 16 unidades termoeléctricas estuvieron fuera de servicio y otras 106 centrales de generación distribuida permanecieron paralizadas por falta de combustible.

Los apagones tuvieron consecuencias mucho más amplias que la falta de electricidad.

En Lawton, municipio Diez de Octubre, vecinos acumularon 137 horas sin corriente en una semana. En diferentes zonas se registraron interrupciones de 20, 30 y más de 50 horas que afectaron el bombeo de agua, provocaron la pérdida de alimentos e impidieron conservar determinados medicamentos.

Las protestas presenciales de agosto estuvieron vinculadas principalmente a esta situación.

En diferentes barrios de La Habana hubo cacerolazos, bloqueos de calles, quema de basura y concentraciones ante instituciones del régimen.

38 muertos por la violencia en agosto

Mientras disminuyeron las protestas de calle, la inseguridad ciudadana continuó creciendo.

El OCC contabilizó 177 denuncias, un incremento superior al 30 % respecto al mes anterior, y situó la inseguridad como la tercera gran preocupación socioeconómica registrada durante agosto, solo por detrás de los servicios públicos y la alimentación.

La violencia criminal, social, de género e intrafamiliar dejó 38 muertos durante el mes, según el balance del Observatorio.

Entre los hechos documentados aparecen asesinatos relacionados con robos de motorinas, teléfonos, dinero, caballos y otras pertenencias.

En Cienfuegos, un joven fue apuñalado para quitarle su motorina eléctrica. En Holguín, un fabricante de escobillas recibió 17 puñaladas durante un robo en el que los agresores se llevaron una mochila que no contenía objetos de valor. En Ciego de Ávila, un hombre que había salido a ordeñar vacas fue encontrado amarrado y muerto después de que le robaran el caballo.

Los robos de medios de transporte también aumentaron. Motorinas, triciclos eléctricos y bicicletas se han convertido en bienes especialmente codiciados debido a su elevado precio y a la crisis del transporte y los combustibles.

100 actos represivos

El OCC documentó además 100 actos represivos durante agosto.

Entre los casos más graves aparece lo ocurrido el 23 de agosto durante una protesta en Jaimanitas, La Habana, donde vecinos bloquearon Quinta Avenida para reclamar por la falta de electricidad y agua.

Videos del momento muestran un automóvil avanzando contra la multitud. No se reportaron heridos graves. Un episodio similar había ocurrido el 29 de julio durante un cacerolazo en Lawton, cuando un vehículo atropelló a una manifestante.

El informe recoge además detenciones, citaciones, amenazas, vigilancia y hostigamiento contra opositores, activistas, periodistas independientes y ciudadanos que realizaron denuncias.

Durante agosto también entró en vigor una normativa que autoriza al Ministerio del Interior a recopilar datos biométricos como voz, iris, rostro y firma digital, además de establecer una identidad digital que, según advierte el OCC, amplía las posibilidades de vigilancia de la actividad de los ciudadanos en internet.

Dengue y hospitales sin recursos

La situación sanitaria generó otras 42 protestas y denuncias.

El dengue volvió a ocupar un lugar importante entre las preocupaciones, en medio de denuncias por proliferación de mosquitos, insuficiente fumigación, escasez de medicamentos y problemas en la atención de pacientes con fiebre.

Uno de los casos más graves ocurrió en Punta Brava, municipio La Lisa, donde un niño de cuatro años murió por dengue hemorrágico.

Familias denunciaron además largas esperas en hospitales pediátricos, falta de agua potable, alimentos, medicamentos e insumos, así como dificultades para realizar estudios a menores con fiebre elevada.

Derrumbes, desalojos y abandono de viviendas

La vivienda acumuló 15 protestas y denuncias durante agosto.

Los casos recopilados reflejan edificios en peligro de derrumbe, deterioro estructural, desalojos sin soluciones habitacionales, años de espera por ayuda estatal y familias obligadas a depender de iniciativas privadas y donaciones.

El problema contrasta con la existencia de viviendas de alto valor anunciadas en zonas privilegiadas de La Habana, mientras numerosas familias continúan residiendo en inmuebles considerados inhabitables.

Menos protestas en las calles no significa menos descontento

El balance de agosto refleja un cambio en la forma en que se está manifestando la crisis.

Las protestas presenciales descendieron hasta 32, pero el OCC continuó registrando más de mil expresiones de descontento en apenas un mes.

Al mismo tiempo, aumentaron significativamente las denuncias relacionadas con la alimentación y la inseguridad ciudadana, mientras los servicios públicos continuaron encabezando las preocupaciones.

El dato central del informe no es únicamente que haya menos personas protestando físicamente en las calles. Es que más de dos tercios de las 1.185 protestas y denuncias registradas están relacionadas con derechos económicos y sociales, es decir, con cuestiones tan elementales como tener electricidad, agua, alimentos, atención médica o una vivienda segura.

Agosto cerró con 32 protestas de calle, 291 desafíos al Estado policial, 100 actos represivos y 38 muertos por hechos de violencia, mientras la crisis económica y social continúa condicionando la vida cotidiana de millones de cubanos.

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