Una escultora cubanoamericana deja su huella en el centenario de Miami Springs

La escultora cubanoamericana Natalie Plasencia-Calvo acaba de dejar una obra destinada a permanecer durante generaciones en el corazón de Miami Springs: un monumento dedicado a Glenn Curtiss, pionero de la aviación y fundador de la ciudad.

El Glenn Curtiss & June Bug Legacy Memorial fue inaugurado el pasado 22 de agosto, coincidiendo exactamente con la celebración de los 100 años de la fundación de Miami Springs. La obra combina una escultura de bronce de Curtiss a tamaño natural con una gran instalación inspirada en el histórico avión June Bug. 

Detrás del proyecto está Plasencia, una artista criada en Hialeah y profundamente vinculada a Miami Springs, donde reside y participa en iniciativas de preservación histórica de la comunidad. 

Una hija de Hialeah esculpe al hombre que fundó la ciudad

La conexión entre la artista y el personaje que debía representar tiene una particularidad: Plasencia creció precisamente en Hialeah, otra de las ciudades vinculadas a Glenn Curtiss.

Durante el proceso creativo, la escultora investigó al hombre que existía detrás del célebre aviador e inventor para intentar trasladar su personalidad al bronce.

Curtiss fue uno de los grandes pioneros de la aviación estadounidense. El 4 de julio de 1908 pilotó el June Bug en un histórico vuelo público de más de un kilómetro en Hammondsport, Nueva York.

Décadas después, su legado continúa especialmente presente en el sur de Florida, donde participó en el desarrollo de comunidades como Hialeah, Opa-locka y Miami Springs. 

El nuevo monumento coloca su figura en uno de los puntos más visibles de Miami Springs, a la entrada de Curtiss Parkway.

Mucho más que una estatua

La obra fue concebida como una experiencia que permita a vecinos y visitantes acercarse a la historia de la ciudad.

La figura de Curtiss mide aproximadamente 6 pies y 3 pulgadas —1,90 metros—, mientras que la estructura inspirada en el June Bug alcanza más de 42 pies de longitud, unos 13 metros, y puede ser recorrida por los visitantes.

En sus elementos se incorporan referencias a diferentes momentos de la vida y los logros del aviador. 

La participación de la familia de Natalie también fue fundamental. Su esposo, el arquitecto Juan Calvo, y su hermano Alejandro “Alex” Plasencia, quien estuvo al frente de los trabajos de construcción, participaron en la materialización del proyecto. 

El resultado es una combinación de escultura, arquitectura e historia pública concebida para convertirse en uno de los símbolos del centenario de Miami Springs.

Una artista cubanoamericana con una obra ligada también a Cuba

La historia de Natalie Plasencia va más allá de este monumento.

Su trayectoria incluye diferentes esculturas públicas en el sur de Florida, entre ellas The Fisherman, en Big Pine Key, y Stella Maris, una escultura monumental instalada en Key West. 

Pero su obra también se ha cruzado directamente con la historia reciente de Cuba.

Plasencia comenzó a interesarse en 2013 por el activismo de las Damas de Blanco y posteriormente se involucró en iniciativas de Miami en favor de la democracia en la isla.

En 2024 realizó un relieve en bronce de Oswaldo Payá, fundador del Movimiento Cristiano Liberación, para el monumento dedicado al opositor cubano en el parque Walker de Hialeah. 

Ese vínculo hace que la historia de la artista tenga una dimensión especialmente cercana para la comunidad cubana del sur de Florida.

“El sueño americano”

Plasencia encontró también un paralelismo entre la vida de Curtiss y la experiencia de muchas familias que han construido una nueva vida en Estados Unidos.

La escultora considera que la trayectoria del aviador representa el “American Dream”: Curtiss perdió a su padre cuando tenía cuatro años, abandonó los estudios después del octavo grado y terminó convirtiéndose en inventor, empresario y uno de los nombres fundamentales de los primeros años de la aviación estadounidense. 

Para Plasencia, sin embargo, el monumento no debía limitarse a recordar a un personaje histórico.

Su propósito era también crear un espacio capaz de fortalecer la identidad de Miami Springs y conectar a sus habitantes con la historia del lugar donde viven.

Un siglo después de la fundación de la ciudad, esa historia ha quedado ahora plasmada en bronce por las manos de una artista cubanoamericana criada en Hialeah.

Y mientras Miami Springs comienza sus próximos cien años, la obra de Natalie Plasencia-Calvo permanecerá allí contando cómo empezó todo.

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