Tras negar un giro capitalista, Díaz-Canel se reúne con empresarios privados y promete darles más espacio

Miguel Díaz-Canel se reunió con representantes del sector privado cubano en un encuentro que adquiere especial relevancia después de la aprobación de las 176 medidas económicas con las que el régimen pretende enfrentar una de las crisis más profundas de las últimas décadas.

La reunión, celebrada este lunes y divulgada el martes por medios oficiales, contó con propietarios de mipymes y otros actores privados. Según la información oficial, el gobernante designado aseguró que este tipo de intercambios continuará y defendió una mayor articulación entre las empresas estatales y las formas privadas de gestión. 

El encuentro llega, además, apenas después de que Díaz-Canel negara rotundamente ante la periodista brasileña Mônica Bergamo, de Folha de S.Paulo, que las recientes transformaciones económicas representen un avance hacia el capitalismo.

La contradicción quedó expuesta durante la entrevista.

Bergamo le planteó que en Cuba ya existen propiedad privada, empleadores, trabajadores contratados y profundas diferencias sociales, y le preguntó directamente si era necesario promover el capitalismo para salvar el socialismo.

“No hay reformas capitalistas”, respondió Díaz-Canel. 

El sector privado gana terreno

Las 176 medidas económicas aprobadas por el régimen amplían considerablemente el margen de actuación de los negocios privados.

Según explicó Folha al presentar la entrevista, las nuevas disposiciones permiten que empresarios privados puedan tener más de dos negocios y superar los cien trabajadores, abriendo la posibilidad de crear estructuras empresariales mucho mayores que las toleradas hasta ahora. También contemplan cambios relacionados con inversión extranjera y otras formas de propiedad y gestión. 

El propio Díaz-Canel reconoció durante la entrevista la utilidad de ese sector frente a la incapacidad estatal para cubrir numerosas necesidades.

“Tenemos un sector privado con el cual se puede romper parte de ese bloqueo”, afirmó.

Al mismo tiempo, insistió en que el Estado continuará siendo el actor principal de la economía y presentó al Partido Comunista como garantía de que esas transformaciones no conducirán a una restauración capitalista. 

Del rechazo al empresario privado a necesitarlo

La situación supone un cambio profundo respecto al modelo impuesto durante décadas por el régimen, que eliminó prácticamente toda actividad empresarial privada y convirtió al Estado en propietario y administrador dominante de la economía.

Ahora, ante el desplome productivo, la escasez, los apagones y la falta de recursos públicos, las autoridades necesitan precisamente al sector privado para importar mercancías, producir, comercializar y generar actividad económica.

El propio Díaz-Canel reconoció ante Folha que particulares están importando combustible, aunque aseguró que las cantidades resultan insuficientes para cubrir las necesidades nacionales. 

La reunión con empresarios privados confirma que ese sector ha dejado de ser un actor marginal para convertirse en una pieza que el régimen considera necesaria dentro de su estrategia económica.

La cuestión ya no es, por tanto, si existe empresa privada en Cuba. Existe, contrata trabajadores, acumula capital, importa mercancías y ahora es convocada directamente por la cúpula del poder para participar en la búsqueda de una salida a la crisis.

Lo que Díaz-Canel continúa negando es que esa realidad contradiga el modelo socialista que asegura defender.

Y apenas días después de afirmar ante una periodista extranjera que “no hay reformas capitalistas”, se sentó con empresarios privados para discutir precisamente cómo ampliar su participación en una economía que el Estado ya no consigue sostener por sí solo. 

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