El régimen abre las maletas al comercio: permitirá importar mercancías para vender ante el desmoronamiento de su sistema estatal

El régimen cubano ha decidido modificar sus propias restricciones aduaneras y permitir que personas naturales importen mercancías con fines comerciales como pasajeros o mediante envíos, una medida que evidencia hasta qué punto el modelo estatal es incapaz de abastecer el mercado interno.

El Consejo de Estado aprobó el 19 de agosto un decreto-ley que modifica el Decreto-Ley 22 de 2020, correspondiente al Arancel de Aduanas para las Importaciones sin Carácter Comercial. La información fue divulgada por los propios medios oficiales. 

La modificación permitirá algo que hasta ahora chocaba directamente con las reglas aduaneras: introducir mercancías destinadas expresamente a la venta utilizando los canales empleados por pasajeros y envíos personales.

Según la explicación oficial, las personas naturales podrán realizar estas operaciones sin adquirir por ello facultades de comercio exterior.

El Estado termina permitiendo lo que durante años persiguió

Durante décadas, las autoridades cubanas limitaron las cantidades que un viajero podía introducir y facultaron a la Aduana para determinar cuándo un equipaje dejaba de tener carácter personal y comenzaba a considerarse comercial.

Ahora el propio régimen necesita abrir una vía para que sean los particulares quienes introduzcan mercancías destinadas al comercio.

El cambio llega en medio de un mercado marcado por el desabastecimiento y por la creciente dependencia de productos importados por actores privados.

La magnitud de esa dependencia aparece incluso en las estadísticas oficiales. El régimen reconoció que las formas de gestión no estatal y las personas naturales importaron alrededor de 2.200 millones de dólares durante los primeros once meses de 2025, un 26 % más que en igual período anterior. Para 2026 proyectó importaciones del sector no estatal por unos 2.600 millones de dólares

Son cifras que muestran una contradicción cada vez más evidente: mientras el modelo económico mantiene formalmente a la empresa estatal como actor central, una parte creciente del abastecimiento depende de mercancías compradas fuera del país por privados.

Importar para vender desde una maleta o mediante paquetería

El cambio aprobado abre la posibilidad de que una persona llegue desde Miami, Madrid, Panamá u otro destino con productos destinados a la venta y pueda declararlos bajo el nuevo mecanismo.

También contempla mercancías enviadas mediante paquetería.

Hasta ahora, las regulaciones establecían límites precisamente para preservar el supuesto carácter “no comercial” de estas importaciones. En 2022, por ejemplo, el régimen amplió cantidades y valores permitidos para personas naturales, pero mantuvo expresamente esa condición. 

La nueva norma rompe esa frontera: la mercancía podrá tener finalidad comercial y entrar utilizando esos canales, aunque jurídicamente la persona no se convierta en un operador de comercio exterior.

El régimen también busca captar divisas

La flexibilización no significa necesariamente que las importaciones comerciales vayan a ser baratas.

El diseño anunciado previamente por las autoridades contempla cobrar aranceles y servicios en divisas para las mercancías comerciales que excedan los límites establecidos para las importaciones personales.

De esta manera, el régimen no solamente traslada a particulares parte del abastecimiento que sus empresas estatales no consiguen garantizar, sino que busca obtener moneda extranjera del propio mecanismo.

La medida encaja con una estrategia económica en la que las autoridades han reconocido que incrementar la disponibilidad de divisas constituye uno de sus principales desafíos

Todavía faltan las reglas fundamentales

El anuncio del Consejo de Estado no significa que desde este momento un viajero pueda introducir cantidades ilimitadas de mercancías para vender.

Todavía falta conocer el texto íntegro de la nueva regulación y sus disposiciones complementarias.

Entre otras cuestiones, deberán establecerse los límites de mercancías, productos autorizados o restringidos, aranceles, moneda de pago, frecuencia de las operaciones y requisitos que deberán cumplir las personas naturales.

Hasta que esas normas sean publicadas, no es posible determinar, por ejemplo, cuántos teléfonos, zapatos, electrodomésticos, piezas de vehículos u otros productos podrá introducir comercialmente un viajero.

Otra concesión ante el fracaso del modelo

La medida se suma a otras aperturas adoptadas por las autoridades en los últimos años después de décadas de prohibiciones al comercio privado, la importación y la actividad empresarial independiente.

No supone la desaparición del control estatal sobre el comercio exterior, pero sí representa otra concesión de un sistema obligado a recurrir a mecanismos que durante años restringió.

El Estado que pretendía centralizar la importación y garantizar el abastecimiento mediante sus propias empresas ahora necesita que particulares compren productos en el extranjero, los transporten en sus equipajes o los reciban mediante paquetería para posteriormente venderlos dentro de la Isla.

Y además pretende cobrar divisas durante el proceso.

El verdadero alcance de la modificación se conocerá cuando aparezcan sus normas de aplicación. Pero el cambio político y económico ya resulta evidente: ante el desmoronamiento de su capacidad para abastecer el mercado, el régimen termina legalizando parcialmente una actividad comercial que durante décadas limitó y persiguió.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias

Descubre más desde ClickCuba

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo