
Eliott Rodriguez gana la primaria y desafiará a María Elvira Salazar: dos periodistas cubanoamericanos se disputan el Distrito 27
Eliott Rodriguez pasó durante décadas de contar las noticias de Miami a convertirse ahora en protagonista de una de las batallas políticas más interesantes del sur de Florida. El veterano periodista ganó este martes la primaria demócrata del Distrito 27 y enfrentará el 3 de noviembre a la congresista republicana María Elvira Salazar. Los dos son cubanoamericanos, bilingües, construyeron carreras en televisión y ahora competirán por un distrito donde Cuba, inmigración y costo de vida pueden resultar determinantes.
Con el 99 % de los precintos contabilizados, Rodriguez consiguió aproximadamente el 54 % de los votos, frente al 46 % obtenido por el exfiscal federal Robin Peguero.
Salazar, por su parte, superó su propia primaria republicana y buscará conservar el escaño que ocupa desde enero de 2021.
La elección general enfrentará así a dos figuras que durante años fueron reconocidas por los electores desde una pantalla de televisión, pero que llegan a noviembre desde posiciones políticas diferentes.
¿Quién es Eliott Rodriguez?
Rodriguez nació en Nueva York en una familia de inmigrantes cubanos. Su madre trabajó como costurera y su padre llegó a tener una tienda de comestibles en el Bronx. Posteriormente la familia se trasladó al sur de Florida, donde Rodriguez desarrollaría prácticamente toda su vida profesional.
Su nombre es especialmente conocido en Miami por su larga trayectoria periodística.
Pasó 25 años en CBS News Miami antes de retirarse de la televisión en diciembre de 2025. Meses después anunció que competiría por el Distrito 27 como demócrata.
Durante sus años como periodista mantuvo públicamente fuera de su trabajo su afiliación partidista. Tras entrar en política explicó que llevaba décadas registrado como demócrata y se definió como un demócrata moderado.
Ahora deberá convencer no solamente a quienes lo reconocen de la televisión, sino también a republicanos, independientes y votantes hispanos que durante los últimos ciclos electorales se han inclinado hacia el Partido Republicano.
Una batalla por el costo de vivir en Miami
Rodriguez ha situado la asequibilidad en el centro de su campaña.
Su argumento es que muchas de las personas que crecieron en Miami-Dade ya no pueden permitirse vivir en las mismas comunidades donde nacieron.
Durante la campaña prometió buscar fondos federales para vivienda y vinculó el incremento del costo de vida con la necesidad de una representación en Washington más concentrada en los problemas económicos locales.
Su campaña fue lanzada precisamente alrededor de tres mensajes: reducir el costo de vida, aumentar la rendición de cuentas en Washington y buscar acuerdos capaces de producir resultados para las familias de Miami-Dade.
También ha prometido que, si llega al Congreso, no comprará ni venderá acciones individuales mientras ejerza el cargo.
Salazar presenta un planteamiento económico diferente.
Su campaña destaca sus votos para reducir impuestos, aliviar la carga tributaria de las familias y favorecer a pequeños negocios como parte de su estrategia para estimular la economía y el empleo.
La economía será así uno de los primeros grandes contrastes de noviembre: intervención federal y vivienda asequible frente a reducción de impuestos y estímulos a empresas.
Inmigración: probablemente la batalla más compleja
La inmigración puede convertirse en uno de los asuntos más difíciles para Salazar y uno de los principales ataques de Rodriguez.
El demócrata ha criticado abiertamente el tratamiento de los inmigrantes bajo la Administración Trump y, antes incluso de anunciar oficialmente su candidatura, expresó preocupación por lo que describió como vulneraciones de derechos y garantías constitucionales.
Rodriguez ha defendido además una reforma migratoria que incluya una vía hacia la ciudadanía para determinados inmigrantes.
Salazar ocupa una posición particular dentro del Partido Republicano en este asunto.
Es partidaria de Trump, pero al mismo tiempo ha defendido durante años una reforma migratoria que combine mayor seguridad fronteriza con una vía de regularización para inmigrantes que llevan tiempo en Estados Unidos y cumplen determinadas condiciones.
Su propuesta conocida como Dignity Act ha intentado precisamente construir un acuerdo migratorio bipartidista.
La campaña permitirá comprobar si los electores del Distrito 27 responsabilizan a Salazar de las políticas migratorias de la Administración Trump o valoran su intento de establecer una posición diferenciada dentro de su propio partido.
Trump estará inevitablemente en la boleta, aunque no aparezca su nombre
Rodriguez no competirá directamente contra Donald Trump, pero buena parte de su campaña apunta a las políticas de su Administración.
Ha cuestionado el rumbo migratorio del Gobierno y ha presentado su candidatura como una alternativa a la dirección política republicana en Washington.
Salazar, en cambio, mantiene su alianza política con Trump, aunque en inmigración ha advertido sobre el impacto electoral que determinadas políticas pueden tener entre los votantes latinos de Florida.
Ese equilibrio probablemente será explotado por ambos candidatos.
Rodriguez intentará vincular a Salazar con las decisiones de la Casa Blanca.
Salazar tratará de presentarse como una republicana capaz de respaldar a su partido mientras defiende posiciones propias cuando considera que los intereses de su distrito lo requieren.
Cuba: aquí Salazar llega con una posición mucho más definida
Para los electores cubanoamericanos existe otro asunto inevitable.
Cuba.
Salazar ha convertido la oposición al régimen cubano en uno de los pilares de su trayectoria en el Congreso.
Ha defendido sanciones contra funcionarios y entidades vinculadas al Gobierno cubano, denunciado la situación de los presos políticos y promovido iniciativas contra La Habana. En julio, por ejemplo, pidió junto a otros congresistas sanciones contra la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos por el sistema de misiones médicas internacionales.
Su plataforma electoral presenta explícitamente el enfrentamiento a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua como una de sus prioridades.
Rodriguez llega a la campaña general con una posición pública mucho menos desarrollada sobre la política concreta hacia Cuba.
Es cubanoamericano y ha hablado de la importancia de la comunidad y de sus raíces familiares, pero su campaña se ha concentrado hasta ahora principalmente en costo de vida, vivienda, inmigración y funcionamiento de Washington.
Ese vacío será difícil de mantener durante la elección general.
En un distrito con una importante población cubanoamericana, Rodriguez tendrá que responder preguntas concretas: qué sanciones mantendría o eliminaría, cuál debe ser la relación de Washington con La Habana, qué política propone respecto a los presos políticos y cómo evaluaría cualquier negociación futura con el Gobierno cubano.
Dos periodistas frente a frente
Existe además una característica poco habitual en esta elección.
Los dos candidatos pasaron buena parte de sus vidas profesionales entrevistando a políticos.
Ahora serán ellos quienes tengan que responder las preguntas.
Salazar trabajó durante años en televisión antes de entrar en política y Rodriguez acaba de abandonar una carrera de décadas frente a las cámaras.
Ambos conocen perfectamente el lenguaje televisivo.
Ambos son bilingües.
Ambos tienen raíces cubanas.
Y ambos poseen un nivel de reconocimiento público que normalmente un candidato al Congreso necesita años para construir.
Pero políticamente representan alternativas muy diferentes.
Un distrito que los demócratas quieren recuperar
El Distrito 27 está centrado en Miami-Dade e incluye zonas de Miami, Coral Gables, Kendall, Key Biscayne y Pinecrest, entre otras comunidades.
Salazar conquistó el escaño en 2020 al derrotar a la demócrata Donna Shalala y desde entonces ha logrado conservarlo.
Los demócratas consideran que en 2026 existe una nueva oportunidad para recuperarlo y el Comité de Campaña Demócrata del Congreso ha identificado el escaño entre sus objetivos.
Rodriguez apuesta a que su reconocimiento público y su perfil moderado le permitan atraer votantes más allá de la base tradicional demócrata.
Salazar tiene a su favor la ventaja de ser la congresista titular, una estructura política consolidada y una posición particularmente reconocible entre sectores del exilio cubano.
Las preguntas que deberán responder antes de noviembre
La primaria terminó.
Ahora comienza una campaña diferente.
Rodriguez ya no tendrá que demostrar que puede derrotar a otro demócrata. Tendrá que explicar por qué un distrito que ha enviado repetidamente a Salazar a Washington debería reemplazarla.
Y Salazar deberá defender su gestión después de años en el Congreso y explicar hasta qué punto las decisiones de una Administración republicana que respalda benefician o perjudican a sus propios electores.
Para la comunidad cubana habrá además una comparación especialmente importante.
En inmigración, Rodriguez propone una vía hacia la ciudadanía y cuestiona las políticas de Trump; Salazar defiende una solución migratoria propia mientras permanece dentro del bloque republicano.
En economía, Rodriguez coloca vivienda y costo de vida en primer plano; Salazar apuesta por reducción de impuestos, pequeños negocios y crecimiento económico.
Sobre Cuba, Salazar posee un historial político ampliamente definido; Rodriguez todavía deberá explicar con precisión qué haría desde el Congreso.
Y respecto a Trump, probablemente aparecerá la diferencia política más visible entre ambos.
El 3 de noviembre, los electores tendrán la última palabra.
Lo que ya está decidido es quiénes estarán en la boleta:
María Elvira Salazar contra Eliott Rodriguez. Dos cubanoamericanos. Dos antiguos rostros de la televisión de Miami. Y dos proyectos políticos diferentes compitiendo por representar uno de los distritos hispanos más observados de Florida.








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