El régimen cubano asegura disponer de unos 1.700 kilómetros cuadrados adicionales de lecho marino y subsuelo en el Golfo de México donde podrían desarrollarse futuras exploraciones de recursos naturales, incluidos petróleo y gas, según divulgó este sábado en Facebook el ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Armando Rodríguez Batista.
El área se encuentra en el llamado Polígono Oriental del Golfo de México, más allá de las 200 millas náuticas, en la zona donde convergen las plataformas continentales de Cuba, México y Estados Unidos. El reconocimiento internacional no otorga soberanía sobre las aguas: los derechos se limitan al lecho y al subsuelo marinos.
El respaldo jurídico del anuncio se construyó durante años. Cuba presentó su solicitud ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU en 2009, la modificó en febrero de 2024 y el 26 de febrero de 2025 la Comisión aprobó sus recomendaciones, con cambios. Sobre esa base, el Decreto-Ley 110 del 17 de octubre de 2025 fijó el límite exterior de la plataforma con cinco coordenadas oficiales; el punto más septentrional quedó a 227,74 millas náuticas de las líneas de base cubanas, según informó entonces la oficialista Agencia Cubana de Noticias. En enero y abril de 2026, el régimen depositó las listas de coordenadas ante el Secretario General de la ONU, un trámite que la organización hizo público el 21 de abril. Los límites establecidos a partir de esas recomendaciones son finales y vinculantes.
La investigación que sustentó la solicitud recibió uno de los Premios Nacionales correspondientes a 2025 de la Academia de Ciencias de Cuba, en la categoría de Ciencias Técnicas. En el proyecto participaron especialistas del Centro de Investigaciones del Petróleo (CEINPET), profesores de la Universidad Tecnológica de La Habana (CUJAE), la Oficina Nacional de Hidrografía y Geodesia y el Ministerio de Relaciones Exteriores, que reinterpretaron estudios sísmicos realizados originalmente por la Unión Cuba-Petróleo (CUPET) para la exploración de hidrocarburos.
Alejandro Morales Abreu, especialista del CEINPET, aseguró en declaraciones recogidas por el ministro que el establecimiento de estos límites puede ofrecer «mayores posibilidades para negociar, explorar y eventualmente explotar recursos naturales del suelo y subsuelo marinos a mediano y largo plazos». El propio investigador admitió que los trabajadores del centro padecen la crisis como el resto de los cubanos: «Somos gente de este pueblo, que igual sufrimos los apagones y las limitaciones, y porque las sufrimos estamos conscientes de la importancia de que nuestro trabajo sea exitoso».
El anuncio coincide con la entrada en vigor, este lunes, del Decreto-Ley 135 «De Petróleo y Gas» y de su reglamento, con los que el régimen abre la exploración y la explotación de hidrocarburos a mipymes, empresas privadas de más de cien trabajadores, cooperativas no agropecuarias y capital extranjero, mediante concesiones de hasta 30 años prorrogables por otros diez. Los yacimientos seguirán siendo, eso sí, «propiedad socialista de todo el pueblo» y el Estado conservará la última palabra sobre quién entra en el negocio.
La apuesta llega con la isla sumida en su peor crisis energética en décadas: apagones prolongados que llegan a superar las 20 horas diarias en muchos circuitos, una producción nacional insuficiente y la estatal CUPET bajo sanciones de Estados Unidos. Los hipotéticos beneficios de nuevas exploraciones en aguas profundas no llegarían a corto plazo: ese tipo de proyectos exige inversiones millonarias y años de trabajos antes de producir un solo barril.
Los antecedentes tampoco acompañan al régimen. En 2012, la española Repsol abandonó Cuba tras gastar unos 150 millones de dólares en un pozo en aguas profundas que resultó seco. Ese mismo año, los pozos de la malasia Petronas y la rusa Gazprom Neft, y después el de la venezolana PDVSA, tampoco encontraron crudo explotable comercialmente, y la plataforma Scarabeo 9, la única apta para operar en aguas cubanas burlando el embargo, zarpó de la isla. Desde entonces, ninguna compañía ha vuelto a perforar en aguas profundas cubanas.








Deja una respuesta