
Activista cubano Adelth Bonne pide ayuda tras denunciar un mes y medio sin agua y el acoso de la Seguridad del Estado
El activista cubano Adelth Bonne Gamboa aseguró haber llegado a su límite tras semanas enfrentando una crisis que, según relata, combina la falta prolongada de agua, el deterioro de las condiciones de vida y el constante hostigamiento por parte de la Seguridad del Estado. En una publicación difundida en su perfil de Facebook, anunció que, por primera vez, solicita ayuda económica para poder afrontar una situación que describe como insostenible.
Bonne explica que durante el último mes y medio la escasez de agua ha marcado su rutina diaria. Afirma que la falta del servicio lo obliga a permanecer varios días sin poder limpiar su vivienda ni mantener condiciones mínimas de higiene, una situación que se agrava porque convive con una perra pequeña y porque la basura acumulada en las calles entra constantemente a su hogar.
El activista sostiene que el problema no se limita a las incomodidades propias de la falta de agua. Según relata, en las últimas semanas también ha recibido visitas de agentes de la Seguridad del Estado, ha acudido al puesto de mando de las autoridades para reclamar una solución y asegura haber sido objeto de burlas. Confiesa que el desgaste emocional lo ha llevado a llorar, acostarse sin bañarse ni comer y atravesar episodios de ansiedad y desesperación.
En su testimonio reconoce que habitualmente evita mostrar toda la magnitud de los problemas que enfrenta, porque no desea convertir sus redes sociales en un espacio dedicado a pedir ayuda. Sin embargo, afirma que la presión acumulada terminó por superar su capacidad de resistencia.
“Llegué a mi límite”, escribió al inicio de su publicación, donde también reconoce que “de la admiración y la valentía no se bebe”, en referencia a las dificultades materiales que enfrenta pese a su activismo.
Bonne asegura que el problema del agua afecta también a otros vecinos, incluidos adultos mayores que residen en el edificio. Explica que, ante la falta de suministro, se ven obligados a comprar pipas de agua cuyo costo, según denuncia, oscila entre los 40.000 y 60.000 pesos semanales, e incluso en ocasiones deben adquirir más de una por semana para abastecer a los seis apartamentos que dependen de una misma cisterna.
El activista responsabiliza directamente al régimen cubano de la situación y sostiene que bastaría con una adecuada gestión del suministro para resolver el problema. A su juicio, las autoridades han ignorado durante semanas los reclamos de los residentes.
En su mensaje también revela que, en días recientes, llegó a escribir en privado a varias personas solicitando ayuda económica para poder comprar agua. Reconoce que esa situación le resultó humillante, pero asegura que no encontró otra alternativa.
“Nunca pensé estar haciendo este paréntesis dentro de mi activismo para estar llorando por agua”, lamentó.
Ante la falta de soluciones, Bonne decidió publicar por primera vez sus datos para recibir donaciones mediante Zelle y una tarjeta bancaria cubana, explicando que cualquier aporte puede ayudarle a aliviar parcialmente una situación que considera desesperada mientras continúan los problemas con el abastecimiento de agua.
El testimonio del activista vuelve a poner de relieve las dificultades que enfrentan numerosos ciudadanos en distintas zonas de Cuba por la falta de acceso regular al agua potable, un problema que, unido al deterioro de los servicios públicos y las denuncias de hostigamiento contra voces críticas, continúa generando preocupación entre organizaciones de derechos humanos y sectores de la sociedad civil.







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