Marco Rubio a Axios sobre la presión a La Habana: “Lo que intentamos enseñarles es que no hay escapatoria”

La Administración de Donald Trump pretende mantener y ampliar la presión económica sobre el régimen cubano durante los próximos dos años y medio, cerrando cada mecanismo que La Habana encuentre para eludir las sanciones y apostando por una estrategia de largo plazo que, según el secretario de Estado Marco Rubio, debería colocar a Cuba en una trayectoria irreversible hacia un futuro diferente.

Así lo aseguró Rubio en una entrevista concedida al periodista Marc Caputo y publicada este viernes 7 de agosto por Axios, que ofrece nuevos detalles sobre la estrategia de Washington hacia Cuba y revela aspectos hasta ahora poco conocidos: contactos con figuras cercanas al poder en La Habana, el impacto de las sanciones sobre empresas extranjeras, el creciente comercio estadounidense de combustible con el sector no estatal cubano y la intención de continuar anunciando medidas.

Lo que intentamos enseñarles es que no hay escapatoria”, declaró Rubio a Axios. 

Una ofensiva de dos docenas de medidas

El reportaje describe la política estadounidense como una campaña económica de una magnitud no vista anteriormente contra el régimen cubano.

De acuerdo con el recuento de Axios, desde el pasado año la Administración Trump ha adoptado alrededor de dos docenas de medidas diferentes relacionadas con Cuba.

Estas incluyen sanciones contra unas 40 entidades, desde compañías extranjeras hasta empresas estatales cubanas vinculadas con sectores como el combustible, la banca y la minería; restricciones económicas y migratorias contra decenas de personas; presión diplomática contra el programa de exportación de médicos cubanos; y diferentes informes del Departamento de Estado sobre derechos humanos, terrorismo e influencia política del régimen en el exterior.

La Casa Blanca ya había anunciado el 1 de mayo una ampliación de las sanciones que permite actuar contra personas, empresas e instituciones financieras que apoyen al aparato de seguridad cubano, participen en corrupción o graves violaciones de derechos humanos, o faciliten operaciones con entidades previamente sancionadas. 

La estrategia ha continuado esta semana con nuevas medidas contra estructuras relacionadas con las Fuerzas Armadas y la cooperación militar internacional del régimen.

Rubio: cada vía que encuentren será cerrada

Uno de los aspectos centrales de las declaraciones del secretario de Estado es que Washington interpreta algunos de los recientes movimientos económicos de La Habana como intentos de ganar tiempo y encontrar alternativas frente a las sanciones.

Rubio no parece dispuesto a permitirlo.

Cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar escapar de la soga, simplemente se lo cerramos”, dijo a Axios.

Y lanzó una advertencia sobre la duración de la estrategia estadounidense: “Esto no va a desaparecer en los próximos dos años y medio”.

La afirmación resulta relevante porque revela que Washington no concibe las actuales medidas como una ofensiva temporal, sino como una política que pretende mantener durante el resto del mandato de Trump.

Empresas extranjeras comienzan a retirarse

Axios sostiene que uno de los efectos que ya comienza a observarse es la retirada de compañías extranjeras ante el riesgo de quedar alcanzadas por las sanciones estadounidenses.

Al mismo tiempo se estaría produciendo un fenómeno aparentemente contradictorio: mientras determinadas compañías extranjeras abandonan operaciones vinculadas al Estado cubano, empresas estadounidenses estarían aumentando sus negocios permitidos con actores privados de la isla, particularmente en el suministro de combustible.

El reportaje cita datos del U.S.-Cuba Trade and Economic Council según los cuales las exportaciones estadounidenses de combustible hacia Cuba alcanzaron aproximadamente 96 millones de dólares durante los primeros seis meses de 2026, y más de la mitad de ese volumen se habría producido solamente durante junio.

El objetivo de Washington, por tanto, no sería impedir cualquier actividad económica con Cuba, sino diferenciar cada vez más entre operaciones destinadas al régimen y aquellas dirigidas al sector privado.

Oro para poder hacer negocios

Axios aporta además un llamativo testimonio sobre las dificultades que enfrentan algunas empresas cubanas para realizar transacciones financieras.

Un empresario relacionado con el comercio de combustible aseguró al medio que algunas compañías cubanas habrían llegado a enviar personas a Miami portando pesadas cadenas de oro para utilizarlas como forma de intercambio, debido a las restricciones bancarias que dificultan determinadas operaciones financieras con La Habana.

Se trata de un testimonio recogido por Axios y no de un hecho documentado públicamente por las autoridades estadounidenses, pero ilustra hasta qué punto las restricciones financieras estarían obligando a buscar mecanismos alternativos de pago.

John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council, aseguró al medio que en más de tres décadas siguiendo las relaciones comerciales entre ambos países no había observado una campaña de sanciones semejante.

El factor Venezuela cambió el escenario

Rubio considera que uno de los cambios fundamentales se produjo después de la operación estadounidense del 3 de enero contra Nicolás Maduro en Venezuela.

Durante décadas, Cuba dependió de patrocinadores externos. Primero fue la Unión Soviética y posteriormente Venezuela, que llegó a suministrar a la isla hasta 100.000 barriles diarios de petróleo.

La desaparición de ese apoyo habría dejado al régimen en una posición especialmente vulnerable.

Por primera vez en la historia de Cuba”, dijo Rubio a Axios, el régimen se encuentra sin dos elementos de los que tradicionalmente había dispuesto: un patrocinador extranjero y la falta de atención prioritaria de Washington.

El secretario de Estado considera además improbable que La Habana consiga sustituir ese apoyo durante el tiempo restante de la actual Administración.

La Ley LIBERTAD vuelve a ganar protagonismo

Otro frente mencionado por Axios son las demandas judiciales relacionadas con propiedades confiscadas después de 1959.

El medio señala que nuevos litigios están apareciendo después de una reciente decisión de la Corte Suprema relacionada con la legislación estadounidense que permite reclamar contra determinadas compañías que se benefician de bienes confiscados.

El endurecimiento económico, por tanto, no se limita a sanciones administrativas. También puede aumentar el riesgo jurídico para empresas extranjeras con intereses en propiedades reclamadas por ciudadanos estadounidenses.

Contactos con el nieto de Raúl Castro

Pero uno de los elementos políticamente más significativos del reportaje vuelve a ser Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “Raulito”, nieto de Raúl Castro.

Axios había revelado en febrero que Rubio mantenía conversaciones con él sobre el futuro de Cuba, saltándose los canales oficiales del régimen. Fuentes de la Administración describieron entonces los contactos más como conversaciones sobre el futuro que como negociaciones formales. El régimen negó que existiera un diálogo de alto o medio nivel con Washington y reconoció únicamente intercambios de mensajes. 

Ahora Axios asegura que esos contactos continúan formando parte de los esfuerzos estadounidenses para identificar figuras dentro del sistema con las que pudiera construirse una eventual coalición favorable a reformas.

Sin embargo, Washington tampoco parece tener claro qué capacidad real tendría el nieto de Raúl Castro una vez desaparezca su abuelo.

“¿Cuando Raúl ya no esté, cuál será su estatus? ¿Quién lo protegerá?”, se preguntó un funcionario estadounidense citado por Axios.

La Administración también estaría intentando establecer relaciones con otros funcionarios cubanos, aunque una fuente describió el sistema interno del régimen como extremadamente paranoico y difícil de penetrar.

La CIA y el mensaje de que Washington está observando

El reportaje de Axios también aporta contexto a las recientes revelaciones sobre la creación de un grupo de trabajo de la CIA dedicado a Cuba.

Informaciones publicadas esta semana indican que la agencia habría creado una estructura destinada a concentrar recursos humanos, técnicos y financieros sobre la isla, incorporando analistas, oficiales encargados de fuentes, especialistas en operaciones cibernéticas y personal relacionado con operaciones de influencia. 

Pero Axios recoge una interpretación interesante de un alto funcionario de la Administración: más allá de los cambios internos dentro de la CIA, la filtración tendría también una finalidad política.

El mensaje, según esa fuente, sería hacer saber al régimen cubano que Estados Unidos lo está vigilando.

La CIA ya había dado una señal extraordinaria en mayo, cuando su director, John Ratcliffe, viajó a La Habana y se reunió con Raulito Castro, el ministro del Interior Lázaro Álvarez Casas y responsables de la inteligencia cubana. 

También existen críticas a la estrategia

Axios recoge igualmente cuestionamientos a la política de Washington.

El historiador Michael Bustamante, profesor de la Universidad de Miami y especialista en Cuba, cuestionó un reciente informe del Departamento de Estado sobre la influencia internacional del régimen, al considerar que se trata fundamentalmente de un documento político al que le falta contexto histórico.

Las críticas a la estrategia estadounidense también sostienen que las sanciones contribuyen al deterioro económico de la isla y cuestionan la caracterización que Washington hace de Cuba como una importante potencia de espionaje e influencia regional.

La Administración Trump, por su parte, atribuye el deterioro estructural del país fundamentalmente al modelo económico y político impuesto por el régimen.

Rubio apuesta por paciencia y perseverancia

El elemento quizá más revelador de la entrevista aparece al final.

Rubio sostiene que Washington no está buscando necesariamente un desenlace inmediato. Su estrategia se basa en mantener la presión y esperar.

“Una de las cosas que hemos perdido en la política exterior y la geopolítica estadounidenses es el concepto de paciencia y perseverancia”, declaró.

El secretario de Estado tampoco reveló cuáles serán las próximas medidas, aunque Axios señala que se esperan nuevas sanciones.

Rubio sí estableció cuál considera que debe ser el resultado al terminar el actual mandato presidencial.

Su expectativa, afirmó, es que cuando concluya la Administración Trump, “como mínimo, Cuba estará en una senda irreversible hacia un futuro diferente”.

La entrevista de Axios aporta así una de las explicaciones más completas ofrecidas hasta ahora sobre la estrategia de Marco Rubio hacia Cuba: cerrar progresivamente las fuentes de financiamiento del régimen, presionar a sus socios extranjeros, mantener abiertos determinados canales con figuras dentro de la estructura de poder y, sobre todo, convencer a La Habana de que Washington no tiene intención de esperar a que encuentre una nueva vía de escape. 

Leer el reportaje de Marc Caputo en Axios⁠

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