
Adultos mayores presos políticos en Cuba: enfermedades, desatención médica y un encarcelamiento que pone vidas en riesgo
La situación de los presos políticos de edad avanzada en Cuba vuelve a encender las alarmas ante las denuncias de falta de atención médica, enfermedades crónicas agravadas durante el encarcelamiento y la negativa de las autoridades a conceder beneficios penitenciarios o medidas humanitarias.
El más reciente caso denunciado por Cubalex es el de Francisco Rangel Manzano, de 65 años, quien tuvo que ser trasladado de urgencia a la enfermería de la prisión de Canaleta después de presentar dolor en el pecho, falta de aire e hipertensión.
Rangel Manzano padece una grave miocardiopatía, una condición que incrementa la preocupación sobre las consecuencias que pueden tener las condiciones carcelarias y una atención especializada insuficiente. Según la denuncia, ha cumplido ya cinco de los seis años de su condena, pero su edad, su delicado estado de salud y el tiempo transcurrido en prisión no han llevado a las autoridades a concederle beneficios penitenciarios o una excarcelación por razones humanitarias.
Un problema que afecta a otros presos políticos mayores
El caso no aparece de manera aislada. Cubalex advierte sobre la situación de varios presos políticos mayores de 60 años que enfrentan enfermedades y condiciones de reclusión que pueden incrementar los riesgos para su salud.
Entre ellos se encuentra Félix Navarro Rodríguez, de 73 años, uno de los rostros históricos de la oposición cubana. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le otorgó medidas cautelares en 2022 al considerar que sus derechos a la vida, integridad personal y salud se encontraban en riesgo de daño irreparable. La Comisión documentó entonces denuncias de condiciones severas de detención y falta de atención médica adecuada. (OEA)
Cubalex menciona además los casos de Lisandro Betancourt y Ariel Eugenio Arzuaga, dentro de una población especialmente vulnerable por la combinación de edad, enfermedades crónicas y las condiciones existentes en las cárceles cubanas.
La preocupación adquiere mayor gravedad después de antecedentes con desenlaces fatales. La organización recuerda la muerte, en febrero, de Mariano Ocaña Nápoles, de 66 años, recluido en la prisión de Boniato y quien, de acuerdo con la denuncia, se encontraba en un estado de desnutrición severa.
La propia legislación cubana contempla la edad
El análisis jurídico de Cubalex señala una contradicción dentro del propio sistema penal de la isla.
El artículo 18.4 del Código Penal contempla la posibilidad de rebajar las sanciones para personas mayores de 60 años. Sin embargo, se trata de una facultad discrecional de los tribunales y no de una obligación.
En la práctica, esa discrecionalidad deja sin una garantía efectiva a presos de avanzada edad, incluso cuando presentan enfermedades graves o crónicas y continuar encarcelados puede representar un peligro adicional para sus vidas.
El problema adquiere otra dimensión cuando se trata de personas encarceladas por razones políticas. En marzo de 2026, la CIDH alertó específicamente sobre el impacto de la crisis cubana en las personas privadas de libertad y los adultos mayores. El organismo señaló además que, al cierre de enero, organizaciones de la sociedad civil estimaban en al menos 1.207 las personas detenidas por razones políticas en Cuba. (OEA)
Otro ejemplo reciente es el de Cruz García Domínguez, adulto mayor con Parkinson encarcelado desde las protestas del 11 de julio de 2021. En abril de 2026, la CIDH le otorgó medidas cautelares y reclamó una valoración médica integral, tratamiento especializado, alimentación adecuada y acceso continuo a agua potable. (OEA)
Cuando la falta de atención médica puede convertirse en trato cruel
El análisis de Cubalex recuerda que una persona encarcelada permanece bajo custodia y responsabilidad del Estado. La prisión, por tanto, no elimina su derecho a recibir atención médica adecuada.
La denegación o demora deliberada de tratamientos especializados, especialmente cuando existen enfermedades graves conocidas, puede trascender una deficiencia del sistema penitenciario y constituir una violación de derechos fundamentales.
Cubalex señala que mantener deliberadamente sufrimientos evitables puede entrar en conflicto con las obligaciones internacionales relativas a la prohibición de la tortura y de los tratos crueles, inhumanos o degradantes.
La preocupación coincide con pronunciamientos recientes de organismos internacionales. El pasado 26 de junio, la CIDH denunció el uso continuado de tortura y otros malos tratos contra personas encarceladas por razones políticas en Cuba, Nicaragua y Venezuela y reclamó su liberación inmediata e incondicional. (OEA)
Envejecer tras las rejas por motivos políticos
Para los presos políticos cubanos mayores de 60 años, el paso del tiempo tiene un doble impacto: prolonga una condena cuestionada por organizaciones defensoras de derechos humanos y aumenta los riesgos asociados al envejecimiento, las enfermedades y las condiciones penitenciarias.
El traslado de urgencia de Francisco Rangel Manzano vuelve a colocar esa realidad en primer plano.
Cada demora en una consulta, cada tratamiento especializado que no llega y cada negativa a evaluar una excarcelación humanitaria puede tener consecuencias irreversibles.
En cárceles donde el Estado controla la alimentación, los medicamentos, el acceso a especialistas y hasta la posibilidad de recibir asistencia de familiares, la responsabilidad sobre la integridad de quienes permanecen bajo custodia también recae directamente sobre las autoridades.
Para presos políticos de avanzada edad y con patologías graves, esa responsabilidad puede convertirse, literalmente, en una cuestión de vida o muerte.






Deja un comentario