Trece campesinos de Bayamo denuncian un ultimátum para abandonar las tierras que trabajan desde 2008

Productores vinculados a una cooperativa de Granma aseguran que las autoridades pretenden retirarles las tierras que recuperaron del marabú y convirtieron en sustento de sus familias para destinarlas a la cría de búfalos. Afirman que les dieron siete días para desalojarlas.

Un grupo de trece campesinos del municipio de Bayamo, en la provincia de Granma, denuncia que enfrenta la pérdida de las tierras que trabaja desde hace cerca de dos décadas, después de recibir un ultimátum de apenas siete días para abandonarlas.

La denuncia fue hecha pública por Ulicer Vega Labrada, residente en Coco Solo Julia, Bayamo, quien afirma pertenecer a la cooperativa Arquímedes Colina Antúnez. Según su testimonio, las tierras fueron entregadas a los productores al amparo del Decreto-Ley 259 y ahora pretenden retirárselas bajo el argumento de que serán necesarias para la cría de búfalos.

“Somos trece campesinos que se nos quiere quitar el esfuerzo de la tierra adquirida por el Decreto 259”, expuso Vega Labrada, quien asegura que los productores afectados se oponen a la decisión.

Tierras que los campesinos recuperaron del marabú

Uno de los principales argumentos de los productores es el trabajo realizado durante años para transformar terrenos prácticamente improductivos.

De acuerdo con la denuncia, cuando recibieron las áreas estaban cubiertas de marabú y otras malezas. Fueron los propios campesinos quienes las limpiaron y comenzaron a explotarlas, destinándolas, entre otras actividades, al pastoreo de ganado mayor y menor.

Desde 2008, sostiene Vega Labrada, esas tierras constituyen el sustento económico de las familias afectadas.

La situación resulta todavía más cuestionable para los campesinos porque, según denuncian, alrededor de la instalación destinada a los búfalos existen unas cien caballerías o más que han quedado invadidas por marabú y otras plantas.

También aseguran que el área utilizada anteriormente para la ceba de búfalos y toros se encuentra deteriorada, con su infraestructura destruida y los terrenos cubiertos de vegetación invasora.

La pregunta que plantean es evidente: ¿por qué retirar tierras que están siendo trabajadas por campesinos mientras otras extensiones destinadas precisamente a la actividad ganadera permanecen abandonadas?

Siete días para abandonar lo construido durante años

La parte más alarmante de la denuncia es el plazo que, asegura Vega Labrada, les han impuesto.

Los trece productores habrían recibido solo siete días para abandonar y desalojar las tierras, después de años de trabajo, inversiones y esfuerzo para hacerlas productivas.

Ante esa situación, Vega Labrada pidió ayuda para que el caso llegue a conocimiento de instancias superiores y pueda frenarse la medida.

“Pedimos en el nombre de Dios que todas las personas hagan llegar [esto] a las autoridades superiores del país”, expresó en su publicación.

Una contradicción en medio de la crisis alimentaria

El caso se produce mientras Cuba atraviesa una prolongada crisis alimentaria y la producción agropecuaria nacional resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas de la población.

Precisamente por ello, Vega Labrada termina su denuncia cuestionando la lógica de retirar tierras a quienes las mantienen productivas.

“Con tanta hambre y necesidad, cómo es posible que el esfuerzo de nuestros campesinos no les importe a nadie y después dicen que es el bloqueo”, escribió.

La denuncia de estos trece campesinos vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes problemas estructurales del campo cubano: la inseguridad de los productores sobre unas tierras que trabajan durante años, pero sobre las cuales el Estado conserva un enorme poder de decisión.

En este caso, los campesinos aseguran que no están defendiendo terrenos abandonados: defienden casi dos décadas de trabajo, animales, producción y el sustento de trece familias que ahora podrían perderlo todo con un ultimátum de siete días.

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