Luis Manuel Otero Alcántara habla con CNN desde el exilio: “Quiero una Cuba donde quepamos todos”

Apenas unos días después de abandonar Cuba tras cinco años de prisión política, el artista y activista Luis Manuel Otero Alcántara comienza a reconstruir su vida desde Miami sin apartar la mirada de la isla. En una entrevista con la periodista Carolina Peguero, de CNN en Español, habló de la cárcel, la libertad, el país que dejó atrás y, sobre todo, de la Cuba que espera ver algún día.

La conversación llega después de que Otero Alcántara aterrizara en Estados Unidos el pasado 18 de julio, tras permanecer encarcelado desde las protestas del 11J de 2021. Su salida de prisión estuvo acompañada por una condición que durante los últimos años el régimen cubano ha utilizado contra numerosos opositores y presos políticos: abandonar el país.

Del encierro en Guanajay a Miami

Otero Alcántara fue condenado a cinco años de prisión por los delitos de desacato, desórdenes públicos y ultraje a los símbolos patrios, cargos rechazados por sus seguidores y organizaciones defensoras de derechos humanos.

Cumplió la mayor parte de la condena en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en Artemisa. El Tribunal Supremo Popular había establecido que su sanción concluía el 9 de julio de 2026, pero llegada esa fecha no fue puesto inmediatamente en libertad y durante varios días se desconoció públicamente su paradero.

Finalmente salió de Cuba rumbo a Miami.

Personas cercanas al artista explicaron que desde principios de 2023 había aceptado la posibilidad del exilio como única alternativa para continuar su trabajo artístico y su activismo, después de años de persecución. “La Seguridad del Estado no le dejó otra opción para salir de prisión”, señalaron sus allegados.

Una conversación sobre la Cuba que dejó atrás

Durante su entrevista con CNN, Otero Alcántara abordó no solo su experiencia personal, sino también la situación política de la isla y la lucha por las libertades.

El artista conversó con Carolina Peguero sobre lo que significa comenzar una nueva etapa en el exilio después de años de encarcelamiento, sobre aquello que deja en Cuba y sobre la presión que Estados Unidos ha ejercido contra el régimen de La Habana.

También habló del futuro que desea para su país y de una Cuba en la que las diferencias políticas no determinen quién tiene derecho a permanecer en su propia tierra.

Su discurso desde que llegó a Miami ha insistido precisamente en esa idea: su liberación no significa el final de su compromiso político.

“Cuba tiene que ser libre”, afirmó durante uno de sus primeros encuentros públicos después de aterrizar en Estados Unidos, donde también recordó a quienes continúan encarcelados por motivos políticos.

De artista perseguido a uno de los símbolos de la disidencia cubana

Luis Manuel Otero Alcántara nació en La Habana en 1987 y se convirtió en una de las figuras más reconocidas del arte contestatario cubano.

Fue uno de los fundadores del Movimiento San Isidro, colectivo surgido como respuesta a las restricciones impuestas a la creación artística independiente. A través de performances, exposiciones, huelgas de hambre y protestas públicas, convirtió su obra en una herramienta de confrontación frente a la censura y el control estatal.

Antes de su encarcelamiento había sufrido decenas de detenciones y una vigilancia permanente de la Seguridad del Estado.

Su nombre adquirió todavía mayor proyección internacional después del 11J. En 2021 fue incluido por Time entre las 100 personas más influyentes del mundo y el artista chino Ai Weiwei destacó entonces el coraje demostrado por el cubano frente al autoritarismo.

Otero Alcántara también figura entre los participantes de “Patria y Vida”, canción convertida en uno de los símbolos de las protestas contra el régimen cubano y ganadora de dos Latin Grammy en 2021.

La libertad llegó acompañada del destierro

La salida de Otero Alcántara vuelve a colocar sobre la mesa una práctica denunciada repetidamente por opositores cubanos: ofrecer la salida del país como vía para abandonar la prisión o escapar de la persecución.

En su caso, la libertad física llegó junto a la separación forzada de su tierra, de su barrio y de buena parte del escenario donde construyó su obra artística y política.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dio públicamente la bienvenida al artista y aseguró que su único “crimen” había sido negarse a guardar silencio y utilizar su arte para reclamar libertades fundamentales.

Rubio pidió además a la comunidad internacional que no ignore las violaciones de derechos humanos cometidas en Cuba y que reclame el fin de la represión.

Miami no es el final

La entrevista con CNN muestra a un Luis Manuel Otero Alcántara fuera de la prisión, pero todavía profundamente conectado con Cuba.

Después de cinco años tras las rejas, el régimen consiguió expulsarlo físicamente de la isla, pero no apartarlo del debate sobre su futuro.

Ahora comienza otra etapa: reconstruir su vida, recuperar su carrera artística y continuar denunciando desde el exterior la situación de quienes permanecen encarcelados.

Porque mientras Luis Manuel habla desde Miami, otros presos políticos siguen dentro de las cárceles cubanas.

Y esa es precisamente una de las ideas que ha repetido desde su llegada: su libertad individual no puede confundirse con la libertad de Cuba.

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