
Lizandra Góngora permanece plantada en una celda de castigo y se niega a abandonarla
La presa política cubana Lizandra Góngora Espinosa permanece plantada en una celda de castigo de la prisión Los Colonos, en la Isla de la Juventud, y se negó a salir cuando el jefe de prisiones acudió a buscarla, de acuerdo con una denuncia realizada por su primo, el activista Ariel Góngora.
“Lizandra Góngora está plantada en celda de castigo. Ayer fue el jefe de prisiones a sacarla y se negó. No quiere hablar con nadie”, escribió Ariel Góngora en una publicación en Facebook en la que pidió máxima difusión para la situación de la presa política.
La denuncia familiar ha sido recogida este miércoles por varios medios independientes. Ariel Góngora explicó además que la situación comenzó después de un enfrentamiento de Lizandra con una presa común que, según denunció, habría sido utilizada por la Seguridad del Estado para provocarla.
Tras lo ocurrido, Góngora fue llevada a una celda de castigo. Sin embargo, cuando las autoridades penitenciarias intentaron posteriormente sacarla, ella decidió permanecer allí y declararse plantada, negándose a conversar con los responsables de la prisión.
Su primo interpreta la decisión como una nueva acción de resistencia frente al tratamiento que ha recibido durante su encarcelamiento.
Casi siete meses sin ver a sus hijos
La situación ocurre además en medio del prolongado aislamiento familiar que enfrenta la presa política. Ariel Góngora denuncia que lleva casi siete meses sin poder ver a sus hijos, mientras permanece recluida lejos de su familia.
Lizandra se encuentra en la prisión Los Colonos, en la Isla de la Juventud, a considerable distancia de su núcleo familiar. Las dificultades para viajar hasta el municipio especial han complicado durante años las visitas y el envío de alimentos, medicamentos y otros productos esenciales.
Góngora es madre de cinco hijos y cumple una condena de 14 años de privación de libertad por hechos relacionados con su participación en las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021 en Güira de Melena, Artemisa.
Preocupación por su estado de salud
Su permanencia en una celda de castigo genera especial preocupación debido a los problemas de salud que ha sufrido durante su encarcelamiento.
La presa política padece sicklemia y un fibroma uterino, además de otros problemas médicos. Su familia ha denunciado dificultades para garantizarle medicamentos y la atención que necesita. También permanece pendiente de una intervención relacionada con el fibroma uterino.
En abril pasado, Lizandra volvió a colocar su vida en riesgo al declararse en huelga de hambre y sed para protestar por las condiciones de su encarcelamiento y las violaciones de sus derechos. La protesta terminó dos días después ante la preocupación de sus familiares por las consecuencias que podía tener para su salud.
Una presa política del 11J
Lizandra Góngora recibió una de las condenas más severas impuestas a una mujer por las protestas del 11J. Desde su encarcelamiento, familiares, activistas y organizaciones defensoras de derechos humanos han denunciado represalias, aislamiento familiar, problemas para acceder a atención médica y sucesivos conflictos dentro del sistema penitenciario.
Ahora, la alerta vuelve a partir directamente de su familia. Ariel Góngora pide difundir que Lizandra continúa plantada en una celda de castigo y que incluso se negó a abandonarla cuando acudió el jefe de prisiones.
Hasta el momento no existe información pública que indique que haya depuesto su protesta o salido de la celda de castigo. La última denuncia difundida por Ariel Góngora mantiene la alerta sobre su situación dentro de Los Colonos.






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