Apagones, basura y dengue: la crisis sanitaria se agrava en Cuba mientras familias comen alimentos en mal estado por hambre

La combinación de apagones prolongados, acumulación de basura, dificultades con el suministro de agua y escasez de alimentos está creando un escenario cada vez más peligroso para la salud pública en Cuba. A la alerta epidemiológica por dengue que afecta a zonas de Villa Clara se suman testimonios que describen una realidad todavía más alarmante: personas que, ante el hambre y los elevados precios de los alimentos, están consumiendo productos que comenzaron a descomponerse después de perder la refrigeración.

Un testimonio recibido por ClickCuba relata que la situación ha empeorado en los últimos días. La fuente había contado anteriormente que se vio obligada a tirar alimentos echados a perder debido a los cortes eléctricos. Ahora asegura haber presenciado cómo algunos vecinos optan por consumirlos.

“Las personas se están comiendo la comida echada a perder, pues tienen hambre y es tan caro todo que han preferido comerla, en primera instancia, si no es demasiado el estado de descomposición”, señala el mensaje.

La persona aclara que ella no ha recurrido a esa práctica y que continúa alimentándose principalmente de mangos, guayabas, aguacates y pepinos. Sin embargo, asegura haber sido testigo de cómo vecinos sí consumen alimentos deteriorados.

La situación abre otro frente sanitario en un país donde conservar alimentos se ha convertido en un desafío durante los extensos apagones. La pérdida de la cadena de frío favorece el deterioro de carnes, lácteos y otros productos perecederos y aumenta el riesgo de intoxicaciones y enfermedades transmitidas por alimentos.

“En cualquier momento tendremos, por demás, un cuadro tóxico de envenenamiento por productos en mal estado”, advierte la fuente.

Basura acumulada durante meses

El mismo testimonio denuncia la existencia de un vertedero que, asegura, lleva meses sin ser recogido. Las lluvias arrastran ocasionalmente parte de los desperdicios, pero no solucionan una acumulación que puede convertirse en foco de insectos, roedores y contaminación.

Este deterioro de las condiciones higiénico-sanitarias coincide con una nueva alarma por dengue en Villa Clara.

Una publicación difundida por Cuba Denuncia Now señala que en Ranchuelo se ha confirmado la circulación simultánea de los serotipos II y IV del dengue y que el incremento de personas con síntomas febriles habría llevado a habilitar un centro de aislamiento en el motel Las Tecas.

La información difundida indica además que las zonas bajo vigilancia abarcan más de un centenar de manzanas y que se realizan pesquisas y fumigaciones contra el mosquito Aedes aegypti.

Otra alerta compartida en redes habla de más de 10.300 pesquisas por cuadros febriles y menciona medidas de vigilancia epidemiológica, fumigación, aislamiento y control focal. También advierte sobre la situación en municipios cercanos como Santa Clara, Placetas, Manicaragua y Sagua la Grande.

La circulación simultánea de diferentes serotipos resulta especialmente preocupante porque una infección posterior por un serotipo diferente puede aumentar el riesgo de desarrollar dengue grave.

Una crisis que multiplica los riesgos

El dengue encuentra además condiciones favorables para propagarse en comunidades afectadas por problemas con la recogida de basura y el abastecimiento de agua. Cuando las familias tienen que almacenar agua durante largos periodos, cualquier recipiente sin protección adecuada puede convertirse en criadero del mosquito transmisor.

A ello se añaden los apagones, que no solo afectan la conservación doméstica de los alimentos, sino también las condiciones generales de higiene y la capacidad de las familias para afrontar una emergencia sanitaria.

El escenario descrito refleja así varias crisis que terminan convergiendo sobre una misma población: hambre y precios elevados, alimentos sin refrigeración, basura acumulada, problemas de agua y circulación de enfermedades transmitidas por mosquitos.

Para algunas familias cubanas, el dilema ya no sería únicamente qué conseguir para comer, sino decidir si desechar un alimento deteriorado o consumirlo pese al peligro porque no existe dinero para sustituirlo.

Mientras el régimen cubano continúa siendo incapaz de garantizar servicios básicos de manera estable, la degradación de las condiciones de vida comienza a tener consecuencias que trascienden la escasez: aumenta directamente la exposición de la población a intoxicaciones, enfermedades infecciosas y brotes epidemiológicos.

Deja un comentario

Suscribirse

Tendencias