
Cuba perdió más de 313.000 habitantes en un año: emigración, muertes y desplome de la natalidad profundizan la crisis demográfica
Cuba cerró 2025 con 9.434.593 habitantes, 313.414 menos que apenas un año antes, en medio de una combinación de emigración masiva, desplome de los nacimientos, aumento de las defunciones y un acelerado envejecimiento de la población.
Las cifras aparecen en el informe Indicadores Demográficos de Cuba y sus territorios 2025, publicado en julio de 2026 por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE) de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
El documento, elaborado con datos oficiales cerrados al 31 de diciembre de 2025, dibuja un panorama especialmente preocupante: Cuba no solo continúa perdiendo habitantes, sino que tiene muchos menos nacimientos que muertes y sigue expulsando hacia el exterior a cientos de miles de personas. (onei.gob.cu)
Más de 313.000 habitantes menos en solo un año
Al finalizar 2024, la población calculada por la ONEI era de 9.748.007 habitantes. Doce meses después había descendido hasta 9.434.593.
La diferencia representa una pérdida de 313.414 personas en un solo año, equivalente a aproximadamente el 3,2 % de la población que tenía el país al comenzar el período.
Dicho de otra manera, Cuba perdió durante 2025 un promedio equivalente a más de 858 habitantes cada día.
La tasa media anual de crecimiento poblacional fue de -32,2 por cada mil habitantes, y ninguna provincia o territorio especial registró crecimiento positivo. (onei.gob.cu)
En Cuba mueren dos personas por cada niño que nace
Uno de los datos más reveladores es la diferencia entre nacimientos y defunciones.
Durante 2025 nacieron en Cuba solamente 68.064 niños, mientras fallecieron 136.214 personas.
Eso significa que se produjeron prácticamente dos muertes por cada nacimiento.
El crecimiento natural de la población —la diferencia entre nacimientos y fallecimientos— fue, por tanto, negativo en 68.150 personas.
La tasa bruta de natalidad se situó en apenas 7,1 nacimientos por cada mil habitantes, mientras la tasa bruta de mortalidad alcanzó 14,2 por cada mil. El crecimiento natural quedó en -7,1 por cada mil habitantes. (onei.gob.cu)
La situación se reproduce en todas las provincias: en ninguna nacieron más personas de las que murieron durante 2025.
Villa Clara, por ejemplo, contabilizó 4.001 nacimientos frente a 9.997 fallecimientos; La Habana registró 10.323 nacimientos y 29.646 muertes; Camagüey, 4.355 nacimientos y 9.390 fallecimientos; y Holguín, 6.549 nacimientos frente a 12.175 defunciones. (onei.gob.cu)
Más de 317.000 emigrantes en un año
A la diferencia negativa entre nacimientos y fallecimientos se suma la emigración.
Los datos detallados de la ONEI registran 317.320 emigrantes externos durante 2025, frente a 72.056 inmigrantes, dejando un saldo migratorio externo negativo de 245.264 personas. (onei.gob.cu)
La magnitud supone que, como promedio, unas 870 personas fueron contabilizadas como emigrantes cada día del año.
El saldo migratorio externo nacional fue de -25,6 por cada mil habitantes.
La emigración continúa siendo así el principal componente de la contracción demográfica cubana, aunque ya no es el único: incluso si nadie hubiese emigrado, Cuba habría perdido población porque las defunciones superaron ampliamente los nacimientos.
La Habana pierde casi 77.000 habitantes
La situación más severa en números absolutos se produjo en La Habana.
La capital comenzó el período con 1.749.970 habitantes y terminó 2025 con 1.673.208, lo que representa una pérdida de 76.762 personas en un año.
La Habana registró 10.323 nacimientos y 29.646 fallecimientos. Además, tuvo un saldo migratorio negativo de 57.433 personas.
Su tasa media anual de crecimiento poblacional cayó hasta -43,9 por cada mil habitantes, la peor de todas las provincias cubanas. (onei.gob.cu)
La reducción no se limita, sin embargo, a la capital.
Pinar del Río pasó de 515.208 a 500.324 habitantes; Artemisa, de 452.428 a 438.115; Matanzas, de 619.160 a 596.807; Villa Clara, de 665.447 a 642.629; Camagüey, de 653.203 a 631.358; Holguín, de 911.674 a 888.187; Santiago de Cuba, de 963.913 a 937.535; y Guantánamo, de 465.429 a 454.754. (onei.gob.cu)
Las cifras muestran que la despoblación ya no puede entenderse como un fenómeno concentrado en determinados territorios: afecta a toda Cuba.
La mortalidad infantil llega a 9,9
Otro indicador especialmente delicado es la mortalidad infantil.
En 2025 murieron 674 niños menores de un año, mientras se produjeron 68.064 nacimientos.
La tasa nacional de mortalidad infantil alcanzó así 9,9 fallecidos menores de un año por cada mil nacidos vivos. (onei.gob.cu)
Las diferencias territoriales son significativas.
La Habana registró la cifra más elevada entre las provincias, con 14,2 muertes por cada mil nacidos vivos, seguida por Camagüey con 12,4. La Isla de la Juventud alcanzó 12,9, mientras Villa Clara y Guantánamo registraron 11,0, Granma 10,9, Ciego de Ávila 10,6 y Mayabeque 10,2. (onei.gob.cu)
En contraste, Pinar del Río registró 4,7; Sancti Spíritus 5,1; Cienfuegos 5,2 y Holguín 6,4.
El deterioro de este indicador resulta particularmente significativo para un país cuyo régimen utilizó durante décadas la baja mortalidad infantil como una de las principales vitrinas internacionales de su sistema sanitario.
Un país cada vez más viejo
El otro gran problema que reflejan las estadísticas es el envejecimiento.
La edad media de los cubanos alcanzó los 43 años, pero la edad mediana llegó a 45 años. Esto último significa, en términos estadísticos, que la población queda dividida en dos grupos de igual tamaño alrededor de esa edad. (onei.gob.cu)
La situación es todavía más marcada entre las mujeres. Su edad media nacional es de 44,1 años y su edad mediana alcanza 46,5 años. Entre los hombres, las cifras son 41,9 y 43,3 años, respectivamente.
Villa Clara aparece como el territorio más envejecido: su población tiene una edad media de 45 años y una mediana de 48,1 años.
Entre las mujeres villaclareñas, la edad mediana llega ya a 49,7 años. (onei.gob.cu)
Le siguen territorios como Sancti Spíritus, donde la edad mediana general es de 46,7 años; La Habana, con 46,4; Camagüey, con 46,3; Cienfuegos, con 46,1; y Holguín, con 45,5.
Guantánamo mantiene la estructura relativamente más joven del país, con una edad media de 40,7 años y una mediana de 40,8, aunque también perdió población durante 2025. (onei.gob.cu)
Cuba también se vacía fuera de las grandes ciudades
El informe ofrece otro elemento relevante: aproximadamente una cuarta parte de la población continúa residiendo en zonas rurales.
De los 9.434.593 habitantes contabilizados al cierre de 2025, 7.044.773 vivían en zonas urbanas y 2.389.820 en áreas rurales.
El grado de urbanización bajó ligeramente, del 75,1 % en 2024 al 74,7 % en 2025. (onei.gob.cu)
El deterioro demográfico adquiere una dimensión adicional en municipios rurales y del interior, donde la salida de habitantes y el envejecimiento pueden afectar la disponibilidad futura de trabajadores, servicios y redes familiares.
Un problema que se retroalimenta
Las estadísticas oficiales muestran que Cuba está atrapada en varios procesos demográficos simultáneos.
La baja natalidad reduce la entrada de nuevas generaciones; el elevado número de fallecimientos provoca un crecimiento natural negativo; la emigración extrae cientos de miles de habitantes adicionales y, al mismo tiempo, la población que permanece envejece.
Además, la salida sostenida de población joven y en edad reproductiva puede contribuir a reducir todavía más los nacimientos futuros.
El resultado es una estructura demográfica cada vez más difícil de sostener: menos jóvenes para incorporarse al mercado laboral, menos mujeres en edades reproductivas, más personas mayores y una mayor presión potencial sobre los sistemas de pensiones, salud y asistencia social.
Las cifras oficiales confirman la dimensión del éxodo
El informe resulta especialmente significativo porque los datos no proceden de organizaciones opositoras, observatorios independientes o estimaciones realizadas desde el extranjero.
Son las propias estadísticas de la ONEI.
El organismo explica que la información procede fundamentalmente del Sistema Estadístico Nacional y que el Subsistema de Información Estadística Nacional de Demografía, gestionado por el CEPDE, se encarga de recopilar, procesar y publicar las estadísticas demográficas oficiales. La edición contó además con una contribución parcial del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). (onei.gob.cu)
La metodología utilizada actualmente también incorpora el concepto de “población efectiva”, que la ONEI define como aquella que nació en el país durante el año o que acumuló al menos 180 días de residencia en Cuba durante los últimos 365 días y no ha fallecido. (onei.gob.cu)
Esta precisión es importante porque las enormes oleadas migratorias de los últimos años obligaron a revisar la manera en que se contabilizaba a quienes seguían apareciendo formalmente como residentes aunque hubieran abandonado la Isla.
Una pérdida equivalente a una ciudad entera cada año
Los 313.414 habitantes perdidos solamente durante 2025 permiten dimensionar la velocidad de la contracción.
Es una cantidad de personas cercana a toda la población actual del municipio de Holguín —298.034 habitantes al cierre de 2025— y superior a la de numerosas ciudades cubanas. (onei.gob.cu)
Pero detrás de la cifra global aparecen dos datos todavía más reveladores: 136.214 muertos frente a apenas 68.064 nacimientos y 317.320 emigrantes contabilizados durante el año.
Ya no se trata únicamente de que cientos de miles de cubanos abandonen el país.
Cuba ha entrado en una dinámica en la que mueren aproximadamente dos personas por cada niño que nace, cientos de miles emigran y quienes permanecen son cada vez mayores.
El informe de la ONEI confirma así que la crisis demográfica cubana ha adquirido una dimensión estructural. Recuperar población requeriría no solo reducir drásticamente la emigración, sino revertir un déficit de nacimientos acumulado, retener a generaciones jóvenes y afrontar el rápido envejecimiento de una sociedad cuya edad mediana ya alcanzó los 45 años.
Las propias estadísticas del régimen muestran la magnitud del problema: Cuba terminó 2025 con 313.414 habitantes menos que un año antes y con todos sus territorios perdiendo población.
El país no solo está envejeciendo. También se está vaciando.





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