Cojímar enfrenta una nueva crisis de agua en medio de apagones: varias zonas llevan semanas sin recibir una gota

La falta de agua vuelve a golpear con fuerza a Cojímar, en el municipio Habana del Este, donde numerosas zonas permanecen sin suministro o reciben un servicio tan débil que el agua apenas alcanza a entrar en las viviendas.

La información recopilada desde la localidad muestra una situación extendida en diferentes puntos del reparto. Entre las áreas afectadas aparecen J entre 22 y 23; H entre 22 y 23; 24 entre K y Lindero; 23 entre G y H; I entre Morro y 23; y 23 entre J y K, entre otras.

En algunos lugares la situación se prolonga desde hace semanas. En I entre Morro y 23, por ejemplo, se reporta que todo permanece seco desde hace varias semanas. En H entre 22 y 23, durante el último intento de suministro apenas llegó presión suficiente para mojar la tubería, pero el agua no alcanzó las viviendas.

Una situación similar se registra en J entre 22 y 23, donde los reportes coinciden en que no ha entrado agua, mientras en 23 entre G y H tampoco se recibió suministro.

El problema no se limita, por tanto, a una vivienda aislada, sino que los reportes procedentes de diferentes calles dibujan un escenario de serias irregularidades en la distribución.

Agua y electricidad: dos crisis que se alimentan

A la falta de agua se suman los prolongados apagones que atraviesa la población. En algunos casos, cuando finalmente se restablece el bombeo, coincide con períodos sin electricidad, lo que impide a muchas familias utilizar motores para llenar tanques y depósitos.

Como siempre ponen agua cuando no hay luz, no he podido coger ni gota de agua”, resume uno de los testimonios recopilados.

La relación entre ambas crisis no es nueva. Aguas de La Habana ha reconocido durante los últimos meses que las interrupciones eléctricas afectan directamente las fuentes y estaciones de bombeo de la capital. En junio, la empresa modificó incluso los ciclos de distribución debido a la inestabilidad del Sistema Eléctrico Nacional, y municipios como Habana del Este pasaron a recibir agua cada tercer día en determinadas zonas. 

A principios de julio, la propia empresa volvió a reprogramar el suministro en Habana del Este, Guanabacoa, Regla, San Miguel del Padrón y zonas de Diez de Octubre debido a nuevos paros eléctricos en el sistema El Gato. 

Sin embargo, en Cojímar el problema descrito ahora va más allá de esperar un ciclo de distribución: existen calles donde, aun cuando supuestamente corresponde el servicio, el agua sencillamente no llega.

Denuncian una distribución desigual

Otro de los principales reclamos es la aparente desigualdad con que llega el agua dentro de una misma zona. Hay casos donde el suministro alcanza una cuadra situada antes o después, mientras determinados tramos permanecen completamente secos.

Que entre en una cuadra abajo y arriba de la tuya y en esta cuadra no entre el agua”, señala uno de los mensajes, donde se cuestiona además si existen problemas de manipulación de las redes o tupiciones que no han sido solucionadas.

La situación ha llevado a reclamar una revisión de las tuberías y del sistema de distribución para determinar por qué determinadas calles quedan sistemáticamente fuera del suministro.

También existen fuertes críticas hacia Aguas de La Habana y las autoridades locales por la falta de respuestas. Los afectados aseguran que intentan comunicarse telefónicamente, pero encuentran números apagados, fuera de servicio o llamadas que no son atendidas.

Reclamos por piscinas privadas y MIPYMES

Entre los testimonios aparece además una denuncia que está generando particular indignación: residentes sostienen que, mientras numerosas viviendas permanecen sin una gota de agua, piscinas privadas y determinados negocios particulares estarían abastecidos.

“En 23 entre J y K ni una gota, pero las piscinas privadas están llenas y las MIPYMES abastecidas”, denuncia uno de los mensajes.

Otros afectados expresan sospechas similares y cuestionan que pueda existir agua disponible para determinadas actividades mientras las familias llevan días o semanas esperando el servicio.

Estas afirmaciones corresponden a denuncias de residentes y no permiten por sí solas confirmar de qué manera se estarían abasteciendo esas piscinas o negocios, pero reflejan el creciente malestar ante la percepción de desigualdad en el acceso a un recurso básico.

“Entre apagones y falta de agua ya es demasiado”

El deterioro simultáneo de dos servicios esenciales está llevando la paciencia de la población al límite.

Creo que debemos unirnos e ir para ver nuestra situación porque no es fácil entre apagones y ahora la falta de agua, ya es demasiado”, plantea uno de los mensajes recopilados.

La crisis de Cojímar ocurre además dentro de un problema mucho mayor que afecta a La Habana. Durante los últimos meses, cientos de miles de habitantes de la capital han sufrido dificultades para acceder regularmente al agua, mientras los apagones paralizan repetidamente los sistemas encargados de extraerla y bombearla hacia las viviendas. 

En mayo ya se habían registrado interrupciones en fuentes que abastecen precisamente zonas de Habana del Este, incluida la parte alta de Cojímar, debido principalmente a problemas eléctricos. 

Para numerosas familias de Cojímar, sin embargo, las explicaciones técnicas ya resultan insuficientes. No tienen electricidad durante largas horas y, cuando abren las llaves, tampoco tienen agua.

La combinación de apagones, irregularidades en el bombeo, posibles problemas en las redes y ausencia de respuestas efectivas de las autoridades está convirtiendo una necesidad tan elemental como llenar un tanque de agua en otra batalla cotidiana para los habitantes de la localidad.

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