Michel Torres carga contra los nietos de Fidel y Raúl Castro y admite que el nepotismo pone en peligro a la Revolución

En un inusual artículo de opinión publicado en el medio uruguayo  ⁠Mate Amargo, el vocero oficialista Michel Torres Corona lanzó una dura crítica contra dos de los descendientes más conocidos de la familia Castro: Sandro Castro y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”. En el texto, titulado “El cangrejo y el vampiro”, el conductor del programa oficialista Con Filo reconoce que los privilegios, el nepotismo y la ostentación de algunos familiares de la cúpula del poder representan una amenaza para la credibilidad del proyecto revolucionario.  

Torres utiliza las figuras de “El Vampiro”, en referencia a Sandro Castro, y “El Cangrejo”, sobrenombre de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, para sostener que ambos se han convertido en símbolos del deterioro moral que, según él, afecta a sectores privilegiados vinculados al poder.  

El autor recuerda la imagen pública construida por Sandro Castro en redes sociales, donde se presenta como “El Vampiro” y exhibe un estilo de vida de lujo, mientras critica que Raúl Guillermo haya concedido recientemente una entrevista a un medio estadounidense en la que habló sobre la situación del país y manifestó su disposición a participar en eventuales negociaciones políticas.  

“¿Qué justifica su impunidad?”

Uno de los pasajes más llamativos del artículo llega cuando Michel Torres cuestiona abiertamente el trato privilegiado que reciben algunos descendientes de la familia Castro.

El propagandista oficialista se pregunta qué justifica que personas sin cargo institucional puedan, según él, asumir un papel público, opinar sobre asuntos de Estado o burlarse de funcionarios sin enfrentar consecuencias, algo que —afirma— no estaría permitido para cualquier otro ciudadano.  

Asimismo, sostiene que durante años muchos militantes guardaron silencio para evitar cualquier crítica que pudiera interpretarse como un ataque a la unidad del sistema político, pero considera que esa actitud ya no resulta sostenible.  

Nepotismo y privilegios

A lo largo del texto, Torres insiste en que los privilegios familiares erosionan la legitimidad del proyecto revolucionario.

Afirma que “los privilegios son los sepultureros de los derechos colectivos” y advierte que cuando determinadas personas utilizan sus apellidos para obtener influencia o protagonismo público terminan dañando el legado político construido por las generaciones anteriores.  

También señala que la ostentación, el lujo y el estilo de vida asociado a algunos descendientes de dirigentes históricos contradicen la imagen de sacrificio y austeridad que durante décadas promovió la Revolución cubana.  

Llamado a una depuración interna

En la parte final del artículo, Michel Torres sostiene que la Revolución atraviesa un momento crítico y reclama una reacción frente a quienes considera responsables de degradar el proyecto desde dentro.

El comunicador afirma que ya no puede existir “impunidad ni condescendencia” y utiliza una metáfora para concluir que permitir este tipo de comportamientos sería dejar que “los vampiros nos desangren y que los cangrejos se tornen cáncer”.  

Las declaraciones llaman la atención porque proceden de uno de los rostros más visibles de la maquinaria propagandística del régimen cubano y evidencian tensiones internas en torno a la imagen pública de algunos miembros de la familia Castro, cuyos privilegios han sido objeto de críticas tanto dentro como fuera de la isla durante los últimos años.  

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