Exfiscal militar relata por qué se negó a reprimir el 11J: “Sí se puede decir no”

Cinco años después de las históricas protestas del 11 de julio de 2021, el exoficial y exfiscal militar Luis Orlando Bermúdez compartió un testimonio que arroja luz sobre lo que ocurría dentro de las estructuras militares cubanas mientras miles de ciudadanos salían a las calles para exigir libertad.

En una publicación en redes sociales, Bermúdez recordó que ese domingo, mientras cumplía su servicio social como oficial y fiscal militar en la Región Militar Camagüey, recibió una llamada urgente para presentarse en su unidad. Al llegar, encontró una escena que, según relata, nunca olvidará: decenas de barrotes de madera preparados para ser utilizados contra los manifestantes.

“¿Para qué son esos palos?”, cuenta que preguntó en voz alta. La respuesta fue el silencio.

Poco después, uno de sus superiores intentó explicarle la situación. Sin embargo, Bermúdez asegura que no permitió ninguna justificación y respondió con una frase que marcaría su futuro dentro de las Fuerzas Armadas.

“Si un día tengo que utilizar un palo para agredir a mi gente, sin pensarlo me dirijo al doce planta y me lanzo del último piso.”

Tras abandonar la unidad, sus superiores llamaron a su padre para advertirle que podía terminar preso si no regresaba. Según su relato, volvió horas después únicamente por su hijo, que entonces tenía apenas un año de edad, dejando claro a sus jefes que no contarían con él para ninguna acción contra la población.

Al día siguiente, afirma que la Contrainteligencia Militar comunicó oficialmente que él y otro compañero no eran considerados confiables para tareas de enfrentamiento porque no eran fieles al sistema.

El precio de negarse

Bermúdez asegura que, a partir de ese momento, fue objeto de vigilancia constante por parte de la Contrainteligencia Militar.

Un año más tarde, tras publicar un comentario crítico en Facebook contra las máximas autoridades del país, fue sometido a un Tribunal de Honor Militar que concluyó con su degradación y expulsión de las Fuerzas Armadas por “conducta denigrante”.

Cinco años después de aquellos acontecimientos, sostiene que no se arrepiente de su decisión.

“A cinco años del suceso que radicalizó mi pensamiento, siento orgullo de haberme colocado al lado de mi pueblo y no de la tiranía que lo oprime”, escribió al concluir su mensaje.

Un mensaje para quienes aún visten uniforme

El testimonio de Luis Orlando Bermúdez deja una reflexión que trasciende su historia personal. En momentos en que el régimen intenta presentar la obediencia absoluta como la única opción para militares y policías, su experiencia demuestra que siempre existe la posibilidad de negarse a participar en actos de represión.

Decir “no” puede tener consecuencias personales y profesionales. Puede implicar presiones, amenazas, expulsiones o persecución. Pero también significa preservar aquello que ningún uniforme debería exigir entregar: la dignidad.

El 11 de julio de 2021 miles de cubanos salieron desarmados a reclamar derechos y libertades. La historia de Bermúdez recuerda que, del otro lado, también hubo personas que decidieron no levantar la mano contra su propio pueblo.

Su mensaje resulta especialmente relevante para los miembros de las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior y cualquier ciudadano que algún día reciba una orden injusta: sí es posible negarse. No es una cuestión de ideología, sino de responsabilidad individual, dignidad y valor moral.

Porque ningún sistema puede obligar a una persona a renunciar a su conciencia si esta decide mantenerse firme. Y, como demuestra este testimonio, a veces un solo “no” basta para conservar el honor.

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