
Una mujer con muleta desafía el silencio y recoge firmas contra los apagones en Centro Habana
En medio de los prolongados apagones que afectan a millones de cubanos, una escena aparentemente sencilla ha llamado la atención de muchos en las redes sociales. Una mujer de avanzada edad, con dificultades para caminar y apoyada en una muleta, recorre las calles de Centro Habana recogiendo firmas para exigir una distribución más justa del servicio eléctrico.
La historia fue compartida por el escritor y activista Javier Bobadilla en su perfil de Facebook, donde relató el encuentro que tuvo con la mujer cuando esta llegó hasta su vivienda en Cayo Hueso con una petición escrita a mano.
Según contó Bobadilla, la mujer le explicó brevemente el objetivo de la iniciativa y le mostró una cuartilla donde denuncia las desigualdades en la distribución de los apagones. El documento reclama justicia para quienes soportan largas horas sin electricidad mientras otros sectores parecen quedar al margen de los cortes.
“Me dice que sabe que es por gusto, es una acción simbólica”, escribió Bobadilla. Sin embargo, destacó la determinación de la mujer, quien a pesar de sus limitaciones físicas decidió salir a las calles para expresar su inconformidad ante una situación que afecta especialmente a personas mayores, enfermos y familias vulnerables.
El escritor confesó que al verla pensó en su propia madre, también anciana, afectada por las consecuencias de la crisis energética. En su publicación describió cómo el deterioro de las condiciones de vida está golpeando cada vez más a quienes han pasado décadas esperando mejoras que nunca llegan.
Uno de los aspectos que más le llamó la atención fue que la mujer intentó mantener su reclamo fuera del terreno político. Según el relato, ella misma le comentó que había procurado limitarse a denunciar el problema de los apagones y la falta de equidad en su aplicación. Sin embargo, la realidad cotidiana termina convirtiendo cualquier demanda básica en una cuestión de derechos ciudadanos.
Bobadilla decidió respaldar la iniciativa con su firma. Lo hizo, según explicó, no porque le moleste que otros tengan electricidad mientras él permanece sin servicio, sino porque considera admirable que una persona en condiciones tan difíciles haya decidido actuar mientras muchos otros permanecen inmóviles ante la situación.
“Está perdiendo el miedo y está aprendiendo a luchar”, concluyó el escritor en una publicación que rápidamente comenzó a generar reacciones y comentarios de apoyo.
La imagen compartida junto al texto muestra a la mujer sosteniendo el documento manuscrito mientras posa junto a Bobadilla. La fotografía se ha convertido en un símbolo de una realidad cada vez más visible en Cuba: ciudadanos comunes que, agotados por los apagones, la escasez y el deterioro de los servicios básicos, comienzan a buscar formas de expresar públicamente su descontento.
En un país donde las protestas y las iniciativas ciudadanas suelen enfrentar obstáculos y represalias, el gesto de esta mujer adquiere una dimensión especial. Armada únicamente con una muleta, un bolígrafo y unas hojas de papel, decidió salir a reclamar algo tan elemental como el acceso a la electricidad en condiciones de igualdad para todos los cubanos.






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