
Carlos Cabrera cuestiona las 176 medidas del régimen y las califica como una maniobra para ganar tiempo
El periodista cubano Carlos Cabrera lanzó duras críticas contra las 176 medidas económicas anunciadas recientemente por el régimen cubano, las cuales fueron presentadas durante las sesiones del Comité Central del Partido Comunista como parte de una supuesta estrategia para enfrentar la profunda crisis que atraviesa el país.
En una publicación en redes sociales, Cabrera sostuvo que las nuevas disposiciones no constituyen una transformación real del modelo económico, sino una operación política destinada a ganar tiempo en medio del creciente deterioro económico, social y energético que sufren los cubanos.
Con su habitual estilo irónico y cargado de referencias populares, el periodista afirmó que Estados Unidos no ha sido convencido por lo que considera una reforma de fachada y aseguró que Washington mantendrá las sanciones vigentes, además de reservar otras posibles medidas contra el régimen.
Para Cabrera, el principal obstáculo de la llamada “ofensiva revolucionaria” es precisamente el tiempo. A su juicio, la crisis ha alcanzado tal magnitud que las autoridades intentan aplicar cambios económicos cuando el país enfrenta un enorme retraso legislativo, una burocracia enquistada y una estructura de poder incapaz de asumir responsabilidades por el desastre acumulado durante décadas.
El comunicador recordó que los intentos de reformas dentro del sistema no son nuevos. Mencionó la creación del sistema empresarial militar impulsado por Raúl Castro, origen de lo que posteriormente se convirtió en el conglomerado GAESA, como un ejemplo de transformaciones concebidas para preservar el control político sin alterar la esencia del modelo.
Según Cabrera, el verdadero problema no radica únicamente en las leyes o regulaciones, sino en una cultura política donde la responsabilidad siempre recae sobre factores externos mientras quienes dirigen el país evaden cualquier autocrítica. En ese sentido, citó la reflexión de un antiguo funcionario que atribuía los fracasos a la incompetencia, la falta de ética y la incapacidad de numerosos cuadros administrativos.
El periodista también cuestionó las afirmaciones oficiales sobre el supuesto respaldo mayoritario a las medidas. Se burló de las declaraciones de funcionarios que aseguran contar con un apoyo cercano a la unanimidad y señaló que incluso dentro de los sectores históricos del poder existen voces críticas respecto al rumbo adoptado por las autoridades.
Otro de los aspectos abordados por Cabrera fue la presencia de nuevas figuras dentro del aparato económico estatal. Entre ellas destacó al viceministro primero de Comercio Exterior, Carlos Luis Jorge Méndez, a quien presentó como parte de una nueva generación de cuadros que podrían desempeñar un papel relevante en los futuros escenarios políticos y económicos del país.
Sin embargo, el periodista considera que estas incorporaciones no representan una renovación auténtica, sino una estrategia para presentar rostros diferentes sin modificar las estructuras fundamentales de poder.
Cabrera también rechazó la narrativa promovida por algunos medios internacionales que interpretan las recientes medidas como una apertura hacia el capitalismo. A su juicio, las autoridades únicamente han ampliado ciertos espacios para pequeños negocios privados mientras mantienen bajo control estatal los sectores estratégicos de la economía.
Las críticas del periodista coinciden con las dudas expresadas por numerosos economistas y ciudadanos que observan con cautela los anuncios realizados por el régimen. Aunque las medidas incluyen una mayor flexibilización para las mipymes, la ampliación de actividades permitidas y facilidades para la inversión privada, persisten interrogantes sobre su implementación real y sobre la disposición del poder político a ceder espacios de control.
Mientras la población continúa enfrentando apagones, inflación, escasez de alimentos y una constante pérdida del poder adquisitivo, el debate sobre la efectividad de las 176 medidas apenas comienza. Para Carlos Cabrera, la cuestión fundamental sigue siendo la misma: si se trata de reformas destinadas a transformar el sistema o simplemente de un nuevo intento por prolongar su supervivencia.






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