
Trabajadores de las minas de níquel en Moa denuncian paralización por falta de combustible tras la salida de Sherritt
La crisis energética que atraviesa Cuba continúa golpeando sectores estratégicos de la economía. Trabajadores vinculados a las minas de níquel en Moa denunciaron a ClickCuba que las operaciones se encuentran prácticamente paralizadas debido al agotamiento de las reservas de combustible, una situación que se agravó tras la salida de la compañía canadiense Sherritt de las operaciones directas en la isla y la reducción de la actividad en la empresa mixta Moa Nickel.
Según el testimonio enviado por un trabajador del sector, antes de la retirada de la empresa canadiense todavía se mantenía cierta actividad gracias a las reservas de mineral acumuladas en los tanques de almacenamiento conocidos como “los pescadores”, que permitían continuar procesando material durante varios días.
“Antes de que la Sherritt se retirara se estaba trabajando normal. Quedaba una reserva para siete días en los tanques”, explicó la fuente.
Sin embargo, la situación cambió rápidamente cuando comenzaron a agotarse las existencias de combustible. De acuerdo con el relato, quedaban apenas unos 10.000 litros disponibles, cantidad insuficiente para sostener las operaciones mineras y el movimiento de equipos pesados.
“Se nos agotó el combustible y no se pudo terminar de procesar el mineral que todavía quedaba. Por esa razón mandaron a bajar todos los equipos de los campos y ahora están concentrados en el parqueo”, señaló.
La fuente asegura que los trabajadores fueron informados de que al menos durante este mes no podrán reanudarse las labores debido al déficit de combustible, lo que deja a cientos de empleados en una situación de incertidumbre económica.
Las declaraciones coinciden con reportes recientes sobre la crisis que enfrenta la industria del níquel en Moa. En febrero, Sherritt International informó que había recibido notificación de que los suministros de combustible previstos para la operación no serían entregados, lo que obligó a reducir y posteriormente suspender actividades en la planta de procesamiento.
Posteriormente, en mayo, la compañía canadiense confirmó que mantenía paralizadas sus operaciones mientras evaluaba los riesgos derivados de las sanciones estadounidenses y la crisis operativa que atraviesa la empresa mixta Moa Nickel.
El trabajador también aseguró que dentro de la empresa se comentó que un barco con combustible destinado a abastecer a las mipymes no habría podido arribar a Cuba, agravando aún más la escasez de carburantes.
Más allá del impacto industrial, el testimonio refleja el deterioro de las condiciones de vida en Moa y en otras regiones del país. El trabajador denunció que llevan varios días sin servicio eléctrico estable, que persisten la escasez de alimentos y medicamentos y que muchas familias sobreviven gracias a la actividad económica privada.
“Aquí hace tres días que no ponen la corriente. No hay comida, no hay medicamentos. Estamos sobreviviendo gracias a las mipymes”, afirmó.
La paralización de una de las principales fuentes de exportación del país representa un nuevo golpe para una economía que ya enfrenta apagones prolongados, desabastecimiento y una profunda escasez de combustibles. El níquel y el cobalto producidos en Moa constituyen históricamente una de las principales fuentes de divisas para el régimen cubano, por lo que la crisis en este sector tiene repercusiones que trascienden el municipio holguinero.
La paralización de las operaciones en Moa constituye otro síntoma del colapso económico que vive Cuba. Aunque el níquel ha sido durante años una de las principales fuentes de divisas del régimen, los beneficios de esa riqueza rara vez llegaron a la población. Ahora, una vez más, son los trabajadores quienes cargan con las consecuencias de una crisis que amenaza su sustento y agrava las ya difíciles condiciones de vida en la isla.






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