Anamely Ramos responde a las polémicas sobre Luis Manuel Otero Alcántara: “Hay muchas cosas que está contando ahora que no sabíamos”

La antropóloga y activista cubana Anamely Ramos publicó una extensa aclaración en su perfil de Facebook ante las dudas, cuestionamientos y polémicas surgidas en redes sociales tras la liberación y llegada a Estados Unidos del artista y opositor Luis Manuel Otero Alcántara, después de cumplir cinco años de prisión en Cuba.

Ramos quiso diferenciar entre la información que pudo conocerse y difundirse durante los años de encarcelamiento y los detalles que Otero Alcántara está revelando ahora, una vez fuera de Cuba y con libertad para hablar sobre sus experiencias.

“Luis pasó cinco años en prisión y todo ese tiempo no fue igual. Pasó por muchas fases”, explicó la activista, quien recordó que buena parte de lo ocurrido durante ese periodo quedó documentado semana tras semana en la página de Facebook del propio artista.

Allí, señaló, se publicaron denuncias sobre violaciones de sus derechos, huelgas de hambre, enfermedades y periodos en celdas de castigo, pero también sus obras realizadas desde prisión, entrevistas y llamadas.

Ramos aclara que no administraba la página de Luis Manuel

Uno de los puntos que Anamely Ramos consideró necesario precisar es su papel en la difusión del caso.

La antropóloga aseguró que no administraba la página de Facebook de Luis Manuel Otero Alcántara y que ni siquiera tenía acceso a ella. Durante esos años, explicó, decidió utilizar principalmente sus propias redes para visibilizar a Maykel Osorbo y a otros presos políticos con menor exposición pública.

Ramos reconoció que durante las últimas semanas del encarcelamiento de Otero Alcántara estuvo especialmente involucrada en su caso debido a las gestiones relacionadas con su parole y el de Maykel Osorbo, algo que, a su juicio, puede haber provocado algunos de los malentendidos actuales.

También pidió reconocer el trabajo de las personas que durante cinco años mantuvieron activa la información sobre Luis Manuel y sostuvieron públicamente la denuncia de su encarcelamiento.

“Todo es cierto”

Frente a las dudas que han surgido alrededor de algunas de las denuncias realizadas durante los años de prisión, Ramos fue categórica al defender la información difundida entonces.

“Todo es cierto”, afirmó al referirse a las huelgas de hambre, los periodos en celdas de castigo y las enfermedades denunciadas durante el encarcelamiento.

Sin embargo, estableció una diferencia importante: lo conocido entonces no representaba necesariamente la totalidad de lo que estaba viviendo el artista dentro de la cárcel.

La información, explicó, llegaba principalmente mediante las dos llamadas semanales que podía realizar Otero Alcántara y, ocasionalmente, a través de otros reclusos.

Por esa razón, existen experiencias que Luis Manuel está contando ahora que eran desconocidas incluso para sus personas más cercanas.

“Hay muchas cosas que él está contando ahora que ni las que llevan su página ni yo sabíamos”, escribió Ramos.

Entre esos elementos mencionó las relaciones que estableció dentro de prisión y lo sucedido durante los últimos días antes de abandonar Cuba, cuando fue trasladado desde la cárcel hacia una vivienda bajo control de la Seguridad del Estado.

“Él es el que estaba preso, y la información que salía de la cárcel era insuficiente e interrumpida”, subrayó.

¿Por qué se dijo que estaba desaparecido?

Ramos también respondió a los cuestionamientos sobre los aproximadamente diez días transcurridos desde que Otero Alcántara fue sacado de la prisión de Guanajay hasta que finalmente se conoció su salida de Cuba.

Durante ese periodo, activistas, familiares y organizaciones denunciaron que se desconocía su paradero.

La antropóloga sostiene ahora que utilizaron el término “desaparecido” porque efectivamente desconocían dónde estaba.

Según explicó, recibió dos o tres llamadas de Luis Manuel realizadas desde un teléfono de la Seguridad del Estado y comunicó públicamente lo que él le había transmitido.

Otros detalles conocidos posteriormente, incluidas visitas familiares recibidas durante aquellos días, eran información que, asegura, quienes estaban denunciando su situación desde fuera desconocían en ese momento.

Su estado de salud aún debe ser evaluado

Otro de los debates surgidos tras la llegada de Luis Manuel Otero Alcántara a Miami está relacionado con su apariencia física y su estado de salud después de cinco años encarcelado.

Ramos pidió no sacar conclusiones únicamente por su aspecto.

“No sabremos exactamente cómo está hasta que vaya a un médico y se le hagan pruebas”, señaló.

Aunque reconoció que su apariencia física es buena, advirtió que eso no permite determinar las posibles secuelas de cinco años de prisión. También dejó claro que corresponde al propio artista decidir qué información quiere compartir sobre su salud.

Cumplió los cinco años de condena

Ramos abordó además uno de los puntos centrales de la discusión: las circunstancias de la liberación.

La activista recordó que Otero Alcántara terminó cumpliendo íntegramente la condena de cinco años que le había sido impuesta.

“Ni toda su visibilidad, ni la presión que se hizo, logró sacarlo antes”, reconoció.

Para Ramos, las autoridades cubanas podrían haber abierto un nuevo proceso contra el artista para mantenerlo encarcelado, pero finalmente permitieron su salida del país.

La antropóloga trasladó entonces la atención hacia otro integrante del Movimiento San Isidro que continúa preso: Maykel Osorbo.

“No sabemos qué pasará en ese sentido respecto a Maykel. Mi interés es enfocarme ahora en él, y ver cómo podemos encontrar la mejor manera entre todos”, afirmó.

Una defensa del trabajo por los presos políticos

La publicación de Ramos también funciona como respuesta a quienes han cuestionado en estos días el trabajo realizado durante años para denunciar la situación de Otero Alcántara y otros presos políticos cubanos.

La activista recordó que lleva más de cinco años dedicada a visibilizar estos casos y aseguró que pretende continuar acompañando a quienes permanecen encarcelados y a sus familias.

Más allá de las controversias generadas por las nuevas revelaciones de Luis Manuel, Ramos insistió en que el foco no debería perderse: numerosos presos políticos continúan dentro de las cárceles cubanas.

“Lo que más me interesa es que todo ese tiempo y energía no se pierdan. Muchos presos siguen en Cuba, siguen en peligro”, escribió.

Finalmente, la antropóloga separó la dimensión pública del caso de la relación personal que mantiene con Otero Alcántara desde hace años.

“Más allá de toda la parte pública, es mi amigo”, expresó.

Después de cinco años en los que su relación estuvo condicionada por las rejas, las llamadas vigiladas y la información fragmentada que conseguía salir de prisión, Ramos resumió el significado personal del reencuentro en una frase: verlo nuevamente “caminar, hablar, sonreír, discutir” ha sido para ella “la mayor bendición”.

Las aclaraciones llegan en medio de un intenso debate en redes sociales sobre los testimonios que Luis Manuel Otero Alcántara ha comenzado a ofrecer tras recuperar la libertad. Un relato que apenas empieza a construirse y que, como reconoce la propia Ramos, contiene episodios que ni siquiera quienes siguieron de cerca sus cinco años de encarcelamiento conocían hasta ahora.

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