Nuevo derrumbe en el Malecón habanero vuelve a evidenciar el deterioro de la capital

Un nuevo derrumbe registrado este 10 de junio en una edificación situada en el Malecón de La Habana ha vuelto a poner en evidencia el grave deterioro del fondo habitacional cubano y los riesgos que enfrentan diariamente miles de personas en la capital.

Las imágenes difundidas en redes sociales muestran una extensa nube de polvo, escombros esparcidos sobre la vía y varias personas observando la escena a pocos metros del lugar donde ocurrió el colapso. En los videos también se aprecia cómo parte de los restos terminaron ocupando un tramo de la avenida, obligando a los vehículos a circular con precaución.

La denuncia fue compartida por el activista Luis Vera, quien escribió en la red social X que el derrumbe ocurrió en el Malecón habanero y lo utilizó como ejemplo del progresivo deterioro de la infraestructura en la isla. Aunque hasta el momento no han trascendido reportes oficiales sobre posibles víctimas o lesionados, las imágenes reflejan la magnitud del incidente y el peligro que representan estos desplomes en zonas densamente pobladas.

El suceso ocurre en medio de una profunda crisis constructiva y de mantenimiento que afecta a buena parte del parque inmobiliario cubano. Durante años, especialistas han advertido sobre el envejecimiento de numerosas edificaciones, especialmente en municipios históricos de La Habana, donde muchos inmuebles presentan daños estructurales severos debido a la falta de reparaciones, la humedad, la salinidad y décadas de abandono.

Los derrumbes parciales y totales se han convertido en una escena cada vez más frecuente en la capital. En numerosas ocasiones, los vecinos han denunciado el mal estado de los edificios sin recibir respuestas efectivas de las autoridades hasta que ocurre una tragedia o un colapso.

Las imágenes del incidente muestran además una contradicción que muchos cubanos señalan con frecuencia: mientras el régimen continúa destinando recursos millonarios a la construcción de hoteles y proyectos turísticos, gran parte del patrimonio habitacional del país sigue deteriorándose a un ritmo alarmante.

Por el momento se desconoce el alcance total de los daños materiales provocados por este nuevo derrumbe. Tampoco se ha informado si existían familias residiendo en el inmueble afectado o si había sido declarado previamente en peligro de colapso.

Lo ocurrido vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad de miles de edificaciones en La Habana, una ciudad donde numerosos ciudadanos conviven diariamente con grietas, filtraciones y estructuras que amenazan con venirse abajo en cualquier momento.

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