
Cuba vive otra noche de protestas por los apagones: cacerolazos y manifestaciones se extienden por La Habana y otras localidades
La crisis energética volvió a sacar a los cubanos a las calles durante la noche del 9 de junio. Diversos videos y reportes difundidos en redes sociales muestran cacerolazos, concentraciones vecinales y protestas en varios barrios de La Habana, así como incidentes en otras localidades del país, en medio de apagones que en algunas zonas superan las 20, 30 e incluso 40 horas consecutivas.
Los reportes más numerosos procedieron de la capital cubana. Vecinos de Luyanó, Centro Habana, El Vedado, Nuevo Vedado, Alamar, Boyeros, Regla, San Miguel del Padrón y Cotorro protagonizaron protestas nocturnas marcadas por el descontento acumulado ante el deterioro de las condiciones de vida.
En varios de los videos compartidos en redes sociales se escuchan cacerolazos, consignas de protesta y reclamos relacionados con los prolongados cortes eléctricos, la falta de agua y la escasez de productos básicos. En algunos puntos también se escucharon gritos de “Libertad”, una consigna que desde las manifestaciones del 11 de julio de 2021 se ha convertido en símbolo del rechazo popular al régimen.
Uno de los focos más visibles de la jornada se registró en Luyanó, municipio Diez de Octubre, donde varios videos muestran a vecinos ocupando las calles y manifestando su malestar por los apagones. También circularon imágenes de cacerolazos en Centro Habana y otras zonas densamente pobladas de la capital.
Fuera de La Habana también se reportaron incidentes. En Artemisa continuaron las muestras de inconformidad ciudadana que ya se habían registrado en días anteriores. Los habitantes de varias localidades denuncian que los cortes eléctricos prolongados están afectando gravemente la conservación de alimentos, el acceso al agua y el descanso de las familias.
Las protestas se producen en un contexto de creciente deterioro del sistema electroenergético nacional. Durante las últimas semanas, el déficit de generación ha alcanzado niveles históricos, provocando extensos apagones en prácticamente todo el país y alimentando un clima de tensión social que se ha hecho cada vez más visible.
A diferencia de episodios anteriores, los cacerolazos y protestas ya no parecen limitarse a una provincia o municipio específico. La frecuencia con la que surgen nuevas manifestaciones sugiere que el malestar ciudadano se está extendiendo a medida que se agrava la crisis energética y se acumulan problemas como la escasez de alimentos, combustible y agua potable.
Mientras las autoridades continúan atribuyendo las afectaciones a problemas técnicos y falta de combustible, miles de cubanos enfrentan jornadas de calor extremo sin electricidad y con servicios básicos cada vez más deteriorados. La noche del 9 de junio volvió a demostrar que la paciencia de muchos ciudadanos sigue agotándose y que el descontento continúa encontrando expresión en las calles.






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