El Gobierno Constitucional Cubano para la Transición reivindica la vigencia de la Constitución de 1940 como base legal para un cambio en Cuba

El llamado Gobierno Constitucional Cubano para la Transición (GCCT) emitió un comunicado público en el que reafirma su posición sobre la continuidad jurídica de la República de Cuba, defendiendo que el último marco constitucional legítimo del país sigue siendo la Constitución de 1940 y que cualquier proceso de cambio debe sustentarse en ese fundamento.

En el documento, la organización sostiene que el orden constitucional cubano fue interrumpido tras el golpe de Estado de 1952 encabezado por Fulgencio Batista, y que no ha sido restituido posteriormente mediante un proceso plenamente legítimo desde el punto de vista jurídico. En consecuencia, argumenta que la legalidad republicana no fue sustituida de manera válida, sino interrumpida, lo que mantiene vigente su base histórica.

El GCCT plantea que este criterio no responde a una postura política coyuntural, sino a una interpretación jurídica sobre la legitimidad del Estado cubano. Bajo esta premisa, insiste en que una eventual transición en la isla debe construirse sobre el restablecimiento del orden constitucional previo, evitando lo que califican como “improvisaciones” en el diseño del futuro político del país.

Como parte de sus acciones recientes, el grupo informó haber enviado una comunicación formal al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al senador Marco Rubio. Según el comunicado, el objetivo de esta gestión es dejar constancia de su intención de participar en eventuales procesos de transición como un actor que defiende la continuidad constitucional de la República.

En su declaración, el GCCT subraya tres ejes principales. Primero, la defensa de la continuidad constitucional como base de legitimidad del Estado cubano. Segundo, el derecho del país a reconstruirse a partir de un marco jurídico reconocido históricamente. Y tercero, la promoción de una transición ordenada, pacífica y sustentada en derecho.

El texto también incluye un llamado dirigido tanto a los ciudadanos dentro de la isla como al exilio, así como a la comunidad internacional. En él, se plantea que el respeto al orden constitucional es una condición indispensable para cualquier transformación política duradera.

La organización concluye con un mensaje enfático. Asegura que Cuba no parte de cero en un eventual proceso de cambio, sino que cuenta con una base histórica, legal y legítima que, a su juicio, sigue vigente. En ese sentido, insiste en que la República no ha desaparecido, sino que permanece contenida en su Constitución, en la memoria institucional y en los derechos del pueblo cubano.

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