
El régimen cubano vuelve a instrumentalizar a niños y jóvenes para fines políticos
Una vez más, el régimen cubano recurre a los niños y adolescentes para reforzar su propaganda política. En las imágenes difundidas por Miguel Díaz-Canel en sus redes sociales, se observa a pioneros y jóvenes portando la bandera palestina en un acto oficial de respaldo al gobierno de Palestina, mientras el mandatario los presenta como “la voz del pueblo cubano contra la barbarie sionista”.
En el video compartido por el propio Díaz-Canel, se aprecia la presencia de menores y estudiantes, algunos vestidos con pañuelos palestinos y otros con camisetas de organizaciones políticas, lo que demuestra cómo el Estado sigue utilizando a las nuevas generaciones como herramientas de legitimación ideológica. Según el texto publicado por el gobernante, “estar junto al pueblo de Palestina es estar del lado correcto de la historia”, reafirmando la narrativa oficial que asocia al régimen con causas internacionales mientras el pueblo cubano enfrenta apagones, escasez y represión.
La propaganda infantil no es nueva en Cuba. Desde los primeros años de la Revolución, los pioneros —niños de primaria obligatoriamente integrados a la Organización de Pioneros José Martí— han sido movilizados para actos políticos, marchas y campañas de apoyo a regímenes aliados. En esta ocasión, el acto pro-Palestina se suma a una larga lista de eventos en los que se inculca obediencia ideológica desde edades tempranas.
El adoctrinamiento político de la niñez cubana ha sido denunciado durante décadas por organizaciones defensoras de los derechos humanos. La educación en la isla está estructurada para reproducir el pensamiento único del Partido Comunista, y la participación en actividades políticas no es opcional. Los niños son expuestos desde muy pequeños a consignas, uniformes y discursos que exaltan la figura del líder y promueven la lealtad incondicional al sistema.
Mientras el régimen se esfuerza por mostrarse como defensor de causas internacionales, dentro del país continúa reprimiendo a los jóvenes que piensan distinto. Muchos de los presos políticos del 11J fueron precisamente jóvenes que se atrevieron a ejercer su derecho a manifestarse. Paradójicamente, los mismos que hoy son usados como imagen propagandística podrían ser mañana los próximos encarcelados si deciden cuestionar al poder.
El uso de menores en actos políticos no solo constituye una forma de manipulación emocional, sino también una violación de los principios establecidos por la Convención sobre los Derechos del Niño, de la cual Cuba es signataria. Esta práctica refleja la profunda contradicción de un sistema que, mientras se declara humanista ante el mundo, utiliza a los niños como escudos de su propaganda ideológica.
ClickCuba continuará denunciando el uso de los menores como instrumentos de manipulación política y recordando que los niños cubanos merecen crecer libres de adoctrinamiento y represión.







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