El canciller del régimen, Bruno Rodríguez Parrilla, admitió en una entrevista exclusiva con The New York Times que los contactos entre La Habana y Washington apenas progresan, y aseguró que el régimen sobrevivirá a la presión de la Administración Trump «por el tiempo que haga falta».
«La política de los Estados Unidos contra Cuba va a cambiar. Tendrá que cambiar, es inevitable que cambie», declaró Rodríguez en la conversación concedida esta semana al diario neoyorquino y reproducida en español por Infobae.
El canciller confirmó que las conversaciones con funcionarios estadounidenses continúan por varias vías, incluidas reuniones presenciales, llamadas telefónicas y mensajes de WhatsApp, pero reconoció que «se están logrando pocos avances». «Es muy difícil que progresen conversaciones cuando estas están acompañadas permanentemente de amenazas», señaló.
Rodríguez defendió la estrategia oficial de resistencia: «En estos 60 años, hasta hoy, la política de Estados Unidos contra Cuba no ha funcionado. Y la política de resistencia y adaptación de Cuba ante esa agresión sí ha funcionado y ha sido exitosa».
Sus declaraciones contrastan con el deterioro de las condiciones de vida que describe el reportaje: apagones prolongados, cierre de escuelas y problemas en el sistema sanitario, en medio de una grave crisis energética y económica.
Sobre el llamamiento público del secretario de Estado, Marco Rubio, a reclutar informantes en la isla, Rodríguez respondió: «La verdad es que no tengo idea de qué pretende el secretario de Estado con esas publicaciones. Francamente no parecen nada serias, parecen un poco infantiles».
Rodríguez también negó que las medidas económicas anunciadas por el régimen respondan a la presión de Trump. Defendió que permiten nuevas oportunidades al capital privado y a los inversionistas extranjeros, pero insistió en que «la economía cubana seguirá siendo socialista».
El canciller sostuvo que no debería permitirse que Estados Unidos controle sectores de la economía cubana, aunque añadió que «sería bienvenida la presencia de sus compañías».
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, responsabilizó al régimen del deterioro de las condiciones en la isla: «El fallido régimen cubano sigue culpando a Estados Unidos y a todos los demás de su propia incompetencia y corrupción». Añadió que Trump «sigue ejerciendo presión para impulsar reformas económicas y políticas mucho más sustanciales».
Ric Herrero, director del Cuba Study Group, cuestionó la apuesta del canciller por aguantar a que termine el mandato de Trump: «Es fácil para Bruno afirmar que están ahí resistiendo cuando quienes realmente están sufriendo las consecuencias son el pueblo cubano».
«La cruda realidad es que Cuba está sola», añadió. «Pueden resistir, pero se trata simplemente de un declive controlado. En última instancia, se dirigen hacia el abismo».
La entrevista, firmada por Jack Nicas, se publica días después del altercado protagonizado por la delegación cubana en la Asamblea General de la ONU, que derivó en la expulsión de un diplomático del régimen, y de la votación anual sobre el embargo, en la que la resolución cubana obtuvo su apoyo más bajo en 20 años.








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