El canciller del régimen, Bruno Rodríguez, acusó el jueves 29 de octubre a Estados Unidos de impedir que siete millones de estadounidenses reciban «los beneficios del medicamento cubano NeuralCIM», en una publicación en su cuenta de X.
«La política absurda del gobierno EEUU contra Cuba bloquea todo aquello que sostiene la vida. Hasta sus propios ciudadanos sufren las consecuencias», escribió. El mensaje incluye un video y las etiquetas de la campaña oficial contra el embargo.
La política absurda del gobierno EEUU contra Cuba bloquea todo aquello que sostiene la vida. Hasta sus propios ciudadanos sufren las consecuencias. ¿Por qué el bloqueo contra Cuba impide que 7 millones de estadounidenses reciban los beneficios del medicamento cubano NeuralCIM? #CubaNoEsUnaAmenaza El Bloqueo Sí. pic.twitter.com/OrGyTzMEVK
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) 29 de octubre de 2026
La afirmación presenta como beneficiarios potenciales a millones de personas, pero la cifra de afectados por una enfermedad no demuestra que todos puedan beneficiarse de un medicamento. El informe de 2025 de la Alzheimer’s Association estimaba en 7,2 millones los estadounidenses de 65 años o más que vivían con Alzheimer.
El NeuralCIM, también denominado NeuroEPO plus, es una eritropoyetina humana recombinante de aplicación nasal desarrollada por el Centro de Inmunología Molecular. La documentación del regulador cubano, CECMED, recoge un registro sanitario condicionado para su uso en pacientes con Alzheimer.
Un ensayo clínico no equivale a demostrar beneficios para toda la población afectada. El estudio ATHENEA, publicado en 2023, incluyó a 174 pacientes en Cuba y evaluó el producto durante 48 semanas. Sus autores comunicaron una mejora cognitiva estadísticamente significativa frente al placebo, pero concluyeron que se necesitan ensayos de mayor tamaño.
El propio Eliseo Capote, promotor del producto en el Centro de Inmunología Molecular, afirmó en marzo que el NeuralCIM «no es un producto mágico» y que no cura el Alzheimer, aunque defendió que puede producir mejoría y estabilidad en pacientes.
En su publicación, Rodríguez no aporta documentación que demuestre que siete millones de estadounidenses podrían recibir esos beneficios ni desarrolla los obstáculos regulatorios que tendría que superar el producto para utilizarse en Estados Unidos. Atribuye la falta de acceso al embargo, sin explicar esas diferencias.
El mensaje se suma a la entrevista con The New York Times publicada este viernes, en la que el canciller admitió «pocos avances» en los contactos con Washington y aseguró que el régimen resistirá «por el tiempo que haga falta».








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