Más de 3.000 pacientes esperan una operación en Guantánamo, incluidos más de 300 enfermos de cáncer

Más de 3.000 pacientes guantanameros necesitan ser operados y se encuentran a la espera, entre ellos más de 300 enfermos oncológicos, reconoció el director del Hospital General Docente Agostinho Neto, Roberto Javier Torres Bronfield, en declaraciones publicadas este miércoles por el diario oficial Granma.

«Faltan máquinas, mesas y lámparas quirúrgicas», admitió el directivo, que reconoció además una «muy baja cobertura de anestésicos». La escasez obliga a reservarlos «para las urgencias y el Programa Materno Infantil», mientras miles de pacientes siguen pendientes de una intervención. A la falta de medios se suman los cortes de electricidad y la escasez de combustible, que, según Torres Bronfield, «impactan negativa y directamente» en la vida de los enfermos.

Las cifras reconocidas por Granma no marcan el inicio de la crisis. Las denuncias de pacientes sobre cirugías aplazadas, enfermos de cáncer sin tratamiento y hospitales sin insumos llevan años haciendo visibles estas carencias. El órgano oficial del Partido Comunista las presenta ahora atribuyéndolas al embargo estadounidense, sin examinar las responsabilidades internas por el deterioro de los servicios sanitarios.

La crisis también afecta a los pacientes renales. Una avería en la planta de tratamiento de agua de la sala de hemodiálisis del hospital Octavio de la Concepción y de la Pedraja, de Baracoa, obligó hace unas dos semanas al traslado urgente de 48 pacientes de Maisí, Imías y Baracoa al Agostinho Neto.

El centro de la cabecera provincial habilitó un nuevo local y amplió de 14 a 18 las posiciones de tratamiento para atender a los más de 140 pacientes que necesitan hemodiálisis en Guantánamo, explicó el jefe del servicio, Paulo Valier Creach. La provincia depende actualmente de una sola planta de tratamiento de agua en funcionamiento para ofrecer esta atención.

A las dificultades de las sesiones de hemodiálisis de apenas dos horas denunciadas por una paciente de Maisí se suma el riesgo de otra avería. Preguntado por qué pasaría si falla también la única planta activa, Torres Bronfield admitió que es «un riesgo latente» y aseguró que existen «planes alternativos» de la red nacional de nefrología.

La falta de transporte agrava la situación de quienes necesitan tratamiento lejos de sus hogares. «Hace nueve meses que no voy a mi casa», declaró Ruth María Méndez Fuentes, vecina de Cayo Guín, en Baracoa, que ahora recibe hemodiálisis en la cabecera provincial.

Fuente: Granma (órgano oficial del PCC), 28 de octubre de 2026.

Imagen de portada: Ruth María Méndez Fuentes, paciente trasladada desde Baracoa, en la sala de hemodiálisis del Hospital Agostinho Neto de Guantánamo. Foto: José Llamos Camejo / Granma.

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