El cubano Arístides Fernández García, deportado por Estados Unidos a la República Centroafricana a finales de julio, logró llegar a Bolivia y reunirse con su hermana tras casi tres meses en Bangui, en un traslado gestionado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en coordinación con la Cancillería boliviana.
«Logré salir porque mi hermana vive aquí en Bolivia y me hizo unos papeles. Me trajeron con una ayuda», contó Fernández, de 37 años, incluido por Naciones Unidas como beneficiario de un programa para su traslado. Según Yasmany Moreno, otro de los deportados, salió de Bangui el lunes 19 de octubre; el periplo duró más de dos días, con escalas en Etiopía, Estambul y Colombia. Fernández posee doble nacionalidad cubana y boliviana, aunque ambos pasaportes estaban vencidos.
Fernández, que residía en el sur de Florida desde 2021, fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 6 de enero cuando acudió a su audiencia de asilo en un tribunal de inmigración de Miami, y pasó unos siete meses bajo custodia antes de ser deportado. Llegó a Bangui el 30 de julio, a un país con el que no tenía vínculos, y sostiene que nunca recibió una orden judicial de deportación que le informara de su destino. Las denuncias sobre casos de malaria entre los deportados, incluida la situación de Fernández, fueron recogidas el 20 de octubre.
Aunque ya está con su familia, Fernández asegura que su objetivo sigue siendo regresar a Estados Unidos y que quiere ayudar a los migrantes que permanecen en África a encontrar una salida. Según Yasmany Moreno, otro cubano deportado que sigue en el centro de Bangui, allí continúan cuatro cubanos, cuatro nicaragüenses, un hondureño y un ecuatoriano, varios de ellos enfermos de malaria, a quienes asegura que solo ofrecen como alternativa el retorno voluntario a sus países de origen.
Fuentes: entrevista de Arístides Fernández a Telemundo 51, 22 de octubre de 2026; CubaNet, 22 de octubre de 2026.







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