Cuba es ya el país más envejecido de América Latina y el Caribe. Al cierre de 2025, 2.519.823 personas tenían 60 años o más en la isla, el 26,7% de la población, según el anuario de envejecimiento demográfico de 2025 publicado esta semana por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). La cifra supone un punto más que en 2024, cuando era el 25,7%.
Los datos de la CEPAL confirman que es el porcentaje más alto del continente, con diferencia, y clasifican al país como de envejecimiento «muy acelerado». El segundo de la lista es Uruguay, con un 21,8%, seguido de Chile (19,5%) y Argentina (17,2%). Hace diez años Cuba tenía un 19,4% de mayores de 60: un crecimiento de 7,3 puntos en una década, mientras Uruguay subió 2,7 puntos y Argentina 2,1 en el mismo período.
La aceleración se ha extremado en los últimos cinco años. Tras mantenerse entre el 18% y el 21% hasta 2021, el envejecimiento ha saltado cinco puntos en solo cuatro años, en coincidencia con la mayor crisis migratoria de la historia reciente de la isla: la reapertura tras la pandemia y el estallido de las protestas del 11 de julio de 2021, seguido de una represión que empujó al exilio a miles de cubanos. Oficialmente la pérdida de población se calcula en más de 1,6 millones de personas (un 15%); expertos independientes la elevan al 24% y señalan que el 80% de quienes se fueron tenían entre 15 y 59 años, es decir, estaban en edad de trabajar y de tener hijos.
El mapa del envejecimiento también es desigual. Villa Clara es la provincia más envejecida (30,2% de mayores de 60 y una edad mediana de 48,1 años), seguida de La Habana (29,1%), Cienfuegos (27,7%), Sancti Spíritus y Camagüey (27,6% ambas). El municipio más viejo del país es Plaza de la Revolución, en la capital, con un 38,2%. En el extremo opuesto, Guantánamo es la provincia más joven (23,3%) y Yateras el municipio menos envejecido (17,9%).
La otra cara del dato es el desplome de la natalidad: apenas 68.064 nacimientos y una tasa global de fecundidad de 1,29 hijos por mujer, la más baja de la historia del país. La propia ONEI proyecta que en 2040 el 36% de la población tendrá 60 años o más y que el país habrá caído hasta los 8,3 millones de habitantes, sin perspectiva de compensación por inmigración.
El demógrafo Juan Carlos Albizu advirtió en declaraciones a 14ymedio de los riesgos de no afrontar cambios como una reforma del sistema de pensiones: «Si lo que tiene que cambiar no ha cambiado, la vamos a pasar muy mal, porque el Estado, que ya está quebrado socioeconómicamente, la única salida que tendría sería abandonar a las personas a su suerte».







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