El Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE) del Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) registró en septiembre 134 violaciones a la libertad de expresión y de prensa en Cuba, derivadas de 106 hechos documentados, un 8,9% más que en agosto y un 57,6% más que en el mismo mes de 2025, según su informe mensual.
El dato más grave del mes es el giro de la represión hacia la prensa independiente: las violaciones a la libertad de prensa pasaron de 17 en agosto a 39 en septiembre, un aumento del 129,4%, y el periodista encabeza por primera vez en meses el perfil de víctimas, con 30 hechos, seguido de los presos políticos, con 29. «La represión de septiembre se concentró en dos frentes: quienes todavía informan desde la isla y quienes ya están encarcelados por motivos políticos», señala el Observatorio.
El hostigamiento no se ejerce principalmente en la calle, sino a través de las instituciones del Estado. Por segundo mes consecutivo, el uso abusivo del poder estatal fue el indicador con más violaciones (49; 36,6%), seguido de los ataques, amenazas y agresiones psicológicas (48; 35,8%); entre ambos reúnen el 72,4% del registro. Fiscalías, tribunales, establecimientos penitenciarios y unidades policiales actúan como instrumentos de castigo, una práctica que «dota a la persecución de apariencia de legalidad y reduce su costo político», advierte el informe, que recuerda que el principio 13 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la CIDH condena ese uso del poder estatal contra los comunicadores.
La Seguridad del Estado encabeza las instituciones agresoras con 51 hechos, casi la mitad de la actividad represiva del mes, seguida de la Policía Nacional Revolucionaria (30) y el Sistema Penitenciario (24). La Habana concentra 63 hechos, el 59,4% del total.
Tres casos ilustran el patrón. Henry Constantín Ferreiro, director de La Hora de Cuba, permanece en prisión preventiva en la cárcel de Kilo 7 de Camagüey, acusado de desobediencia, y su defensa estuvo una semana sin acceso al expediente. A la periodista Yunia Figueredo se le prohibió salir de su municipio, se le impuso presentación mensual ante la policía y se la amenazó con un proceso por espionaje por sus contactos con la Embajada de Estados Unidos, una presión que alcanzó también a sus hijas. Y Austin Llerandi, director de Amanecer Habanero, medio comunitario del ICLEP, tuvo que abandonar Cuba junto a su esposa embarazada después de que la Seguridad del Estado le planteara elegir entre la cárcel y el exilio.
El mes registró además un repunte de las agresiones físicas, que pasaron de 3 a 7 casos: cuatro ocurrieron dentro de prisión, sobre presos políticos como Jorge Bello Domínguez, Luis Emilio Cabrera Díaz y Florentino Morono Torres, y el 17 de septiembre se documentó la incomunicación de reclusos en seis centros penitenciarios. «La condena no cierra el ciclo represivo: lo prolonga», concluye el informe.







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