Imagen de portada: Claude Truong-Ngoc (CC BY-SA 4.0) y Chairman of the Joint Chiefs of Staff (dominio público)
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, recibió este jueves en audiencia al presidente dominicano, Luis Abinader, en una reunión de cerca de una hora en la que la situación de Cuba estuvo sobre la mesa. Según relató el propio mandatario, la realidad de la isla despertó la preocupación de sus interlocutores vaticanos.
Abinader ofreció los detalles por teléfono desde Roma en una entrevista con un programa dominicano. Explicó que la conversación abordó temas regionales e internacionales, entre ellos Haití y Cuba, así como las presiones y distorsiones de precios generadas por los conflictos internacionales. Sobre Cuba no precisó las preguntas formuladas ni mencionó propuestas concretas.
Sobre Haití, el presidente aseguró que en el Vaticano «están preocupados y buscan también la pacificación» y que le formularon preguntas sobre la viabilidad de celebrar elecciones en ese país, a lo que respondió con la posición y las recomendaciones del Gobierno dominicano.
La Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó el encuentro en un comunicado en el que informó de la participación de monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, y destacó las buenas relaciones entre el Vaticano y República Dominicana. El texto oficial se limita a señalar que se abordó la situación de la región, «prestando especial atención a las repercusiones de los conflictos y a la delincuencia organizada transnacional», sin mencionar expresamente a Cuba ni a Haití.
Durante su visita, Abinader entregó además de manera formal la invitación al papa León XIV para visitar República Dominicana en 2027, un viaje que espera pueda realizarse si la salud del pontífice lo permite. En la reunión se trató también el nombramiento del nuevo arzobispo de Santo Domingo.
La atención del Vaticano hacia Cuba no es nueva. En septiembre, en su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, el propio Parolin aseguró que la Santa Sede «sigue con atención la situación entre Cuba y los Estados Unidos» y exhortó a favorecer un diálogo sincero y eficaz para evitar cualquier acción que aumente el sufrimiento del pueblo cubano.







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