Foto de redes sociales (publicada por Periódico 26)
El periódico oficial 26, de Las Tunas, publicó este sábado una investigación que pone cifras a un problema sanitario asociado a la minería ilegal de oro en esa provincia del oriente cubano, con especial incidencia en el municipio de Jobabo y las comunidades de La Guásima y Jobabito.
El doctor Alejandro Mestre Barroso, especialista en Toxicología, declaró al medio estatal que desde 2024 se han atendido a más de 25 pacientes con problemas asociados a la exposición al mercurio. «Estamos recibiendo a jóvenes, de 25 a 30 años, con insuficiencia renal aguda por complicaciones del mercurio», afirmó. «Si estudiamos las estadísticas nacionales, esa cifra las triplica».
Según el especialista, los afectados son cada vez más jóvenes, con edades entre 18 y 25 años, de ambos sexos. «Podríamos ver esto como una alarma por el incremento de la minería ilegal», advirtió.
En la extracción artesanal que se practica en la región, los trabajadores usan una técnica conocida como «asobe»: lavan la tierra, añaden mercurio elemental para amalgamar el oro y luego queman la amalgama. Al aplicar calor, el mercurio se evapora y quedan las pepitas de oro. Esa evaporación transforma el mercurio elemental en inorgánico, altamente tóxico. A ello se suma el mercurio que se desprende durante el lavado de la tierra, que cae en lagunas y ríos, donde microorganismos lo convierten en una sustancia aún más letal, explica 26.
Mestre Barroso detalló que el mercurio se presenta en tres formas (elemental, orgánico e inorgánico) y que las variantes orgánica e inorgánica son «extremadamente tóxicas». «El principal órgano diana es el sistema nervioso central», advirtió, con consecuencias que van desde complicaciones neurodegenerativas hasta afectaciones cardiovasculares y renales.
La primera nota de alarma sobre la explotación ilegal de minería en la provincia se emitió en 2024. Poco después, el Hospital de Jobabo solicitó una interconsulta por un caso de «párkinson raro»: al examinar al paciente, los médicos descubrieron que era un trabajador de la mina de oro ilegal. «Nos pareció un párkinson tóxico», señaló el doctor. Según su testimonio, Jobabo presenta uno de los mayores índices de nefrópatas de la provincia, así como altos índices de pacientes psiquiátricos, y relacionó el mercurio con esquizofrenia, trastornos paranoides, depresivos y polineuropatías.
Lejos de contenerse, la actividad se ha expandido: tras las notas de alerta de 2024 se emitieron dos más en 2025 y otra a inicios de 2026, y la explotación habría llegado también a El Cornito. «Esto no solo abarca a la población local, sino que vienen personas de otros municipios. No podemos focalizar exactamente la demarcación con mayor incidencia en la explotación, pero los niveles más altos de impacto del fenómeno los tenemos en Jobabo y La Guásima», declaró.
Cuba es signataria del Convenio de Minamata desde 2018, el tratado internacional para proteger la salud humana y el medio ambiente de las emisiones de mercurio. En el país, el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos es el responsable de atender este tema. Según Mestre Barroso, se están tomando muestras en los lugares afectados para enviarlas a ese centro y determinar los niveles de mercurio; sus resultados no se han hecho públicos.
El toxicólogo señaló que una persona que acude temprano al médico ante cualquier síntoma «puede tener solución», pues «existen antídotos que, según el cuadro clínico, pueden disminuir los efectos». Sin embargo, una vez que el daño se vuelve crónico es muy difícil revertirlo.
«Esto no es solo un problema de Jobabo o de Las Tunas. Es un problema de salud pública que requiere una respuesta inmediata y coordinada. El mercurio no perdona, y sus víctimas son cada vez más jóvenes», concluyó.
(Con información de Periódico 26)







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