Foto: Cubadebate
Los apagones no solo dejan a oscuras a los cubanos: también los incomunican. Más de cien de las 179 radiobases que la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) tiene en la provincia de Camagüey pueden permanecer apagadas simultáneamente por el déficit eléctrico, según reconoció el director territorial de la empresa estatal, Luel García Lorenzo, en un diagnóstico publicado este domingo por el periódico oficial Granma.
Cuando más de la mitad de las antenas de la provincia se apagan, las que siguen activas se congestionan y no logran evacuar el tráfico que demandan los usuarios. «La afectación mayor está originada por el déficit electroenergético», admitió García Lorenzo, quien detalló que el año pasado se cambiaron más de 60 bancos de baterías y este año se prevé sustituir alrededor de 50. La mayoría son de plomo-ácido o gel, tecnologías que no soportan las descargas profundas que provocan los apagones prolongados.
El deterioro alcanza también a la red fija: el 75 % de su tecnología está obsoleta, aún quedan 12 kilómetros de cable de plomo en servicio y entre el 60 % y el 70 % del cableado acumula más de 30 años de explotación, precisó el directivo.
Para sostener el servicio, ETECSA ejecuta en Camagüey un plan de inversiones que ronda el 300 % de lo previsto para este año, con énfasis en el cambio de matriz energética. Entre marzo y septiembre se instalaron 28 soluciones con sistemas fotovoltaicos —ocho procedentes de un donativo chino, de 2 kW, y diez de 7,2 kW— que garantizan telefonía celular en cabeceras como Sibanicú, Guáimaro, Jimaguayú, Najasa, Esmeralda, el polo turístico de Santa Lucía y Vertientes; en horario diurno, algunas permiten incluso servicio 4G. Tres sistemas de mayor tamaño están en ejecución: Guáimaro, al 70 % de avance; Sierra de Cubitas, al 25 %, y Nuevitas, con el equipamiento ya disponible. En telefonía móvil se habilitaron nuevos sitios en Martí, Guáimaro y Cayo Cruz, y dos radiobases pasaron de 3G a 4G en Lugareño y Cándido González.
El diagnóstico de Camagüey llega un día después de que un disparo en la línea de 220 kV Nuevitas–Las Tunas dejara la zona oriental de Cuba desconectada del sistema eléctrico durante horas y semanas después de que la propia ETECSA admitiera a nivel nacional que no es viable seguir ampliando la red sin capacidad de respaldo energético. La crisis eléctrica que el régimen no logra contener no solo apaga las casas: apaga también las comunicaciones.
García Lorenzo reconoció que los resultados de las inversiones «serán percibidos por la población en la medida en que se consoliden», sin ofrecer plazos. Mientras tanto, los camagüeyanos siguen quedándose sin señal cada vez que se va la corriente.







Deja una respuesta